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miércoles, 28 de enero de 2015

La viabilidad política de la Renta Básica de Ciudadanía (III): viabilidad institucional

La viabilidad política de la Renta Básica de Ciudadanía en España (III): viabilidad institucional

(Este es el tercer post de una serie de 5 sobre viabilidad política de la RBC. Si quieres leer la serie empezando por el primer post puedes hacer clic aquí).

Dificultades para la viabilidad institucional


Como vimos en el primer post de esta serie, la viabilidad política institucional hace referencia a los requisitos que ha de cumplir un modelo de garantía de rentas para que los agentes políticos concretos (esencialmente partidos políticos, pero también otros grupos organizados con capacidad de presión política) puedan mantener el apoyo al modelo en el tiempo.

En la práctica, la viabilidad política institucional requiere que la propuesta de garantía de rentas incorpore un modelo de gestión sostenible. No es algo que parezca especialmente difícil a primera vista, o al menos no parece que exista ninguna razón por la que gestionar un sistema de garantía de rentas tenga que ser más difícil o problemático que cualquier otro programa público. Pero lo cierto es que sí es más problemático.

Quizá el mayor problema es que los programas de garantía de rentas, al ser programas redistributivos por excelencia, tienen siempre estas dos características:

a)    Pueden llegar a mover mucho dinero

b)    Los más beneficiados deberían ser los más pobres

Los grandes movimientos de dinero siempre atraen personas que intentarán conseguir su parte, ya sea tratando de demostrar que tienen derecho a recibirla o presentándose como agentes necesarios para la gestión eficiente del sistema. Incluso aunque estas personas se comportasen de forma honesta existe siempre el riesgo de que parte de los fondos los acaben recibiendo personas que no son tan pobres o que una parte demasiado grande de los recursos del programa se consuman en controles administrativos. 

Por otra parte, los más pobres no sólo carecen de dinero. Con frecuencia padecen toda una serie de carencias, limitaciones de salud, de conocimientos, de educación, de capacidad para reivindicar sus derechos… por lo que hacer llegar el dinero a los que más lo necesitan no siempre es tarea fácil. 

Así que no resulta tan fácil asegurar la viabilidad administrativa. Para ser sostenible, la administración de un programa de garantía de rentas necesita ser ejemplar ya que cualquier fallo o desviación de fondos, puede ser utilizado para poner en tela de juicio el programa y comprometer la propia existencia del mismo.

Por tanto, para asegurar la viabilidad política institucional necesitamos un sistema de gestión de la RBC que sea un modelo de eficacia y eficiencia .

La eficacia de la gestión se mide por la capacidad para llegar a todas las personas que se consideran objetivo del programa por encontrarse en una situación de necesidad económica. Es necesario además que las personas que no se encuentran verdaderamente en situación de necesidad no reciban más fondos de los que les corresponden.

La eficiencia de la gestión se mide por el porcentaje del presupuesto del programa que se consume en tareas administrativas, incluyendo la gestión de solicitudes, la obtención de información sobre los beneficiarios y su seguimiento, el ajuste de las cantidades transferidas a la evolución de la situación de necesidad de las personas, los controles de inspección para garantizar la veracidad de los datos, la sanción de comportamientos fraudulentos, etc. Bajo ningún concepto el coste de todas estas tareas debería superar el 5% del presupuesto del programa. Si tomamos como referencia los costes administrativos del sistema de pensiones de la Seguridad Social en España deberíamos aspirar a que el coste del sistema de garantía de rentas no supere el 3% del presupuesto.

Pero no basta con el que sistema de gestión sea eficaz y eficiente. Es necesario además que se perciba como tal por la ciudadanía, como un sistema de justicia social que funciona bien. Quizá este es el mayor de los retos en España ya que existe una extendida percepción social de que los programas públicos en general --y los de ayuda social en particular-- son muy vulnerables al fraude. Además existen demasiados casos en los que el reparto de ayudas sociales se ha utilizado como medio de captura d votos. ¿Podemos proponer un modelo de gestión del programa de garantía de rentas que sea eficaz, eficiente y suficientemente transparente de modo que sea bien percibido por la ciudadanía?

Podemos tomar como modelo de referencia el sistema de Renta Básica de la Comunidad Autónoma Vasca. El sistema de garantía de rentas de CCAA más desarrollado en España y el que produce la mayor cantidad de datos de calidad sobre su funcionamiento. Gracias a ello podemos comprobar que es posible realizar una gestión eficaz y eficiente de un programa de garantía de rentas ambicioso que ha demostrado tener un impacto muy notable en la reducción de la pobreza y la desigualdad, así como para mantener el nivel general de actividad económica durante la crisis. Aún así, el sistema no está exento de críticas y ataques. Desde su creación ha contado con la oposición grupos políticos hostiles que ponen en cuestión la eficacia y argumentan que favorece el fraude o que beneficia especialmente a inmigrantes extranjeros. Hasta el punto de que los responsables del programa se ven obligados constantemente a consumir tiempo y energías en la defensa del sistema. Véase por ejemplo la intervención de Luis Sanzo en el pleno del Ayuntamiento de Vitoria. 

En el caso del sistema vasco de garantía de rentas podemos decir que existen datos precisos sobre la eficacia. Por ejemplo, podemos asegurar que el 96,6% de las ayudas llegan a la población en situación de mayor riesgo económico y que estas ayudas constituyen nada menos que el 41,7% de los ingresos de los hogares más pobres. En este sentido resultan mucho más eficaces (como medio de lucha contra la pobreza y la desigualdad) que los sistemas estatales de Seguridad Social (como las pensiones no contributivas y subsidios de desempleo). A pesar de que los datos objetivos lo desmienten, una parte importante de la población de Euskadi percibe que existe un elevado nivel de fraude en el sistema.  

La percepción social no siempre se corresponde con los datos disponibles. Esta percepción errónea podría inducir a cargar la administración del sistema con mayores niveles de control e inspección. Pero un aumento de la inspección no puede mejorar la eficacia de un sistema que ya es eficaz y sólo serviría para elevar los costes burocráticos. Además, si se elevan los controles el sistema se correrá el riesgo que que sea criticado por la "costosa burocracia de los sistemas públicos"… Los enemigos de la garantía de rentas saben que es fácil poner en dificultades la sostenibilidad política de los programas de garantía de rentas lanzando en los medios de comunicación acusaciones que la gente está dispuesta a creer, aunque san falsas. Y los pobres, precisamente porque son pobres, no suelen tener recursos para defender el sistema ni voz en los medios de comunicación para denunciar la falsedad de las acusaciones. 

Cómo mejorar la viabilidad política institucional de una propuesta de Garantía de Rentas


La viabilidad institucional requiere aprovechar al máximo los medios de gestión ya disponibles y mejorar su eficacia, eficiencia y transparencia mediante reformas inteligentes. Proporcionaremos aquí algunas pistas de cómo hacerlo con el ánimo de que se incluyan en los programas electorales durante el año 2015. 

1.    Podemos aprender de las administraciones que ya tienen un sistema institucionalizado que funciona bien, como la Comunidad Autónoma Vasca. En España, todas las CCAA tienen algún programa de garantía de rentas, pero el alcance de la mayoría es muy limitado. Para mejorar estos sistemas pueden empezar por imitar todo lo que ha demostrado funcionar bien en el País Vasco y aprender también de sus dificultades. Quisiera resaltar algunos elementos que me parecen dignos de imitación:

a.    Conviene establecer un sistema objetivo para determinar el umbral de pobreza apropiado para la CCAA basándose en datos empíricos. Para ello no es necesario crear un sistema estadístico propio, basta con aprovechar adecuadamente los datos que proporciona la Encuesta de Condiciones de Vida de el INE.

b.    Incrementar los presupuestos asignados al programa fijando un objetivo alcanzable para ampliar el grado de cobertura de la población necesitada, tanto en el sentido de llegar a toda la población que la necesita, como en mejorar las cuantías cuando sean claramente insuficientes de acuerdo con el umbral determinado según el punto anterior.

c.    Simplificar los procedimientos de solicitud y concesión de ayudas haciéndolos más ágiles y transparentes.  La delegación de la gestión de las ayudas a los servicios sociales de los ayuntamientos no parece haber garantizado un buen resultado en el País Vasco. La administración local no es necesariamente más transparente que otros niveles. Quizá sería mejor permitir varios cauces de gestión, de modo que se puede presentar la solicitud también directamente, sin necesidad de depender de la mediación de una administración local. 

d.    Permitir, aunque sea temporalmente, que los beneficiarios compatibilicen parte de los ingresos de la RBC con ingresos procedentes del trabajo facilitando que los beneficiarios busquen y logren empleo sin el riesgo de perder inmediatamente la prestación.

e.    Elaborar y publicar informes sobre el alcance y beneficios generados por el programa de modo que la ciudadanía conozca los beneficios y sus derechos en caso de sufrir un proceso de empobrecimiento.

f.      Es necesario establecer mecanismos de transparencia y objetividad poco vulnerables al ataque político demagógico. Ha que ser conscientes de que un programa eficaz y eficiente no impide ataques de grupos políticos extremistas o xenófobos que se oponen a la garantía de rentas o a su concepción como derecho universal.

2.    Crear un registro público de solicitantes y beneficiarios en Internet para facilitar el conocimiento de la dimensión del problema, la agilidad de la gestión y la transparencia del sistema.

a.    El registro público de las solicitudes permite que cualquier persona que necesite ayuda pueda rellenar por sí mismo o con ayuda de otra persona una solicitud y facilitar los datos sobre su situación mediante una declaración personal firmada (sistema semejante al de presentar la declaración del IRPF por internet). El coste administrativo sería muy bajo ya que cada persona hace el trabajo y se responsabiliza de los datos. Además existen ONGs que ayudarían a quienes carecen de recursos culturales para hacerlo por sí mismos. La Administración y la ciudadanía obtendrían una visión en tiempo real del número de ciudadanos y hogares en situación de necesidad económica, así como del grado de necesidad económica que enfrentan. Esta información es esencial para la elaboración de presupuestos suficientes y el seguimiento de la eficacia del programa.

b.    Registro público de los beneficiarios para que se pueda conocer públicamente qué personas reciben ayuda, en qué cuantía y durante cuanto tiempo. Este registro puede ser un método sencillo y muy eficiente de prevenir comportamientos fraudulentos, así como desacreditar a quienes acusan gratuitamente al sistema de favorecer el fraude. Quien conozca un caso de fraude debería denunciarlo en vez de desacreditar el sistema. Además, los beneficiarios de las ayudas deberían ser elegibles de modo preferente para participar en actividades de tipo formativo y de inserción laboral. El registro público podría funcionar como un medio para ganar visibilidad ante las empresas públicas o privadas que demandan personas para realizar este tipo de actividades.

3.    Establecer un método objetivo y justo para la selección de los beneficiarios y la distribución de los recursos del programa. En la mayor parte de las CCAA los presupuestos actuales para programas de garantía de rentas están muy por debajo de lo que sería necesario. Con voluntad política se pueden ir aumentando los presupuestos, pero serán necesarios varios años alcanzar las cuantías deseadas. ¿Cómo elegir a los beneficiarios cuando no hay presupuesto para todos? El procedimiento no puede ser arbitrario y debería estar a salvo de cualquier acusación de utilización política de tipo clientelista. Entre los procedimientos objetivos que se pueden sugerir estarían:

a.    Establecer un sistema objetivo de puntos para cualificar la necesidad. En función de la información suministrada en las solicitudes se asignarían puntos de necesidad y la RM se asignaría primero a quienes tengan mayor puntuación de necesidad.

b.    Establecer un sistema de lista de espera. De modo que reciban la RM los primeros que se han puesto a la cola. El tiempo de espera podría ser también uno de los elementos que dan puntos en el sistema de puntos.

c.    Establecer una duración limitada o una cuantía decreciente. Casi todas las CCAA tienen ya un mecanismo de este tipo con duraciones que pueden oscilar entre los 6 y los 24 meses.

d.    Establecer un sistema de sorteo. Quizá ajustado por necesidad. Este puede ser un procedimiento impecable, objetivo y justo de repartir un presupuesto escaso entre un número demasiado grande de solicitantes.

e.    Cualquier combinación de los anteriores.

4.    Implicar a la ciudadanía y sus representantes en el control de la gestión del programa. Sería sencillo y poco costoso crear un consejo consultivo para facilitar la participación social y la información pública objetiva. En este consejo deberían estar representadas todas las fuerzas políticas y sociales, así como ONGs relacionadas con la lucha y expertos independientes. El Consejo tendría derecho a recabar información y a sugerir mejoras en el sistema así como a canalizar posibles quejas de los solicitantes o beneficiarios del sistema.


5.    El pago de la RM se podría hacer efectivo en tarjetas de débito de uso personal. La utilización de medios electrónicos mejora la eficiencia de la gestión, proporciona información sobre el uso del dinero que puede ser útil para la mejora del sistema y un mejor control económico del sistema. 


Alguna de las ideas expuestas podría ser particularmente polémica. Pero no se exponen aquí con el ánimo de imponerlas sino de favorecer el debate. 

Rafael Pinilla

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lunes, 26 de enero de 2015

Sobre la viabilidad política de la Renta Básica de Ciudadanía (I)

Sobre la viabilidad política de la Renta Básica de Ciudadanía en España (I)


En los 30 años que han transcurrido desde que el filósofo belga Philippe van Parijs formulase con precisión el concepto moderno de Renta Básica, el debate sobre el tema ha ido evolucionando con rapidez. Inicialmente casi todo el debate estaba centrado en cuestiones teóricas de ética y filosofía política. Posteriormente se han ido ganando terreno cuestiones más prácticas como la viabilidad económica. Hoy día ya parece evidente que una sociedad capaz de garantizar una renta a todos los ciudadanos sería más justa y humana. Por otra parte, se han elaborado multitud de propuestas pragmáticas que ilustran cómo sería perfectamente posible garantizar la financiación del derecho a la Renta Básica. Entonces, ¿dónde está el problema?

El problema es que para llevar la Renta Básica de Ciudadanía o cualquier otro programa extensivo y universalista de garantía de rentas a la práctica no sólo es necesario tener razones para convencer. Es imprescindible conseguir:

1.    Que la garantía de rentas sea un objetivo apoyado por una mayoría política capaz de ganar las elecciones y formar un Gobierno que implemente el derecho. Es decir, debe ser políticamente alcanzable.

2.    Además, es necesario que la garantía de rentas sea implementada de tal modo que la mayoría social continúe a favor del sistema a lo largo del tiempo. Es decir, debe ser políticamente sostenible.

Consideraremos que una propuesta o una estrategia del RBC es políticamente viable si reúne estas dos condiciones, que sea políticamente alcanzable y que sea políticamente sostenible.

Dificultades para la viabilidad política de la Renta Básica de Ciudadanía


Las dificultades para la viabilidad política derivan del hecho de que los argumentos racionales y las pruebas objetivas no son en la práctica lo que determina los resultados electorales. En las contiendas electorales juegan un gran papel los aspectos de tipo emocional tales como la confianza que despiertan los candidatos, la seguridad con la que defienden sus ideas, la incertidumbre sobre las consecuencias, el modo en que conectan las ideas con los valores y prejuicios profundamente asentados en el electorado… Es algo que conocen bien los profesionales del marketing político. 

Sin embargo, los defensores de la RBC hemos dedicando demasiado tiempo al debate de ideas en el terreno racional y no hemos prestado suficiente atención a la importancia crucial de las percepciones intuitivas, los valores y las emociones en el juego político. Vale la pena dedicar algo de espacio en este blog a analizar de forma sistemática la viabilidad política de la Renta Básica de Ciudadanía. Para ello seguiremos el esquema de análisis propuesto por Jurgen De Wispelaere y José Antonio Noguera (1) en el capítulo que han publicado en un interesante libro de Richard K. Caputo cuya imagen encabeza este post.


Diferentes formas de viabilidad política.


De Wispelaere y Noguera comienzan su artículo llamando la atención sobre la diferencia entre los agentes políticos concretos (tales como partidos políticos y grupos de presión identificables) y los agentes políticos difusos (tales como las masas del electorado que actúan mediante la emisión del voto). Para que una propuesta de RBC sea viable haría falta que sea alcanzable y sostenible teniendo en cuenta tanto los factores condicionantes de los agentes políticos concretos y de los difusos. Cruzando ambas características en un cuadro definen 4 tipos de viabilidad política que una propuesta de RBC debería ser capaz de satisfacer simultáneamente para ser viable.


Alcanzable
Sostenible
Para grupos políticos concretos
Viabilidad estratégica
Viabilidad institucional
Para el electorado en general
Viabilidad psicológica
Viabilidad de comportamiento
Tipos de viabilidad política que ha de satisfacer una propuesta

La viabilidad política estratégica requiere que la propuesta de RBC esté formulada y planteada de tal modo que pueda ser apoyada por una mayoría clara del arco parlamentario. Sin un Gobierno con mayoría parlamentaria que impulse la propuesta no hay nada que hacer.

La viabilidad política institucional requiere que la propuesta de RBC incorpore un modelo de gestión sostenible. En otro post nos hemos referido a esto como viabilidad administrativa. El sistema de gestión tiene que ser eficaz (deben recibir la renta quienes realmente la necesitan y no quienes no la necesitan, evitando o corrigiendo cualquier tentación de fraude al sistema), y tiene que ser eficiente (el coste de la gestión del sistema debe poder mantenerse relativamente pequeño).

La viabilidad política psicológica requiere que la propuesta de la RBC debe poder ser presentada al electorado de forma consistente con el sistema de valores generalmente aceptado. Por ejemplo, se acepta generalmente que debemos ser solidarios con las personas menos afortunadas y proporcionarles ayuda, pero también se acepta generalmente que las personas a las que se ayuda deben ser agradecidas y expresar este agradecimiento en forma de respeto de los valores sociales, así como con una buena disposición a integrarse socialmente y trabajar por el bien común.

La viabilidad política de comportamiento tiene que ver con la sostenibilidad de los cambios de comportamiento inducidos por la implantación de la RBC. Si la RBC indujera a muchas personas a abandonar el mercado de trabajo la propuesta no sería sostenible en el tiempo. Por el contrario, si la RBC se implanta de tal modo que mejora el nivel de empleo, la productividad, y la prosperidad de la sociedad en general, reduciría rápidamente el número de opositores y se podría asegurar su sostenibilidad.

Vale la pena desarrollar cada una de estas formas de viabilidad política para analizar las principales dificultades o retos que plantean a la hora de formular una propuesta de garantía de rentas tan ambiciosa como la RBC y de qué modo podemos superarlas para elaborar propuestas políticamente viables en la España de 2015.

A continuación bajo el título de Artículos relacionados se encuentran los enlaces a los post donde se analiza cada uno de los aspectos comentados de la viabilidad política. 

Rafael Pinilla


(1) Jurgen De Wispelaere and Jose A. Noguera. "On the Political Feasibility of Universal Basic Income" Basic Income Guarantee and Politics: International Experiences and Perspectives on the Viability of Income Guarantees. Ed. Richard Caputo. New York: Palgrave/Macmillan, 2012.
Disponible en: http://works.bepress.com/dewispelaere/41


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