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miércoles, 15 de julio de 2015

Paro, desigualdad y pobreza en Euskadi a principios del siglo XXI


Luis Sanzo escribe en la revista Ekonomiaz, la Revista semestral de Economía del Gobierno del País Vasco, sobre la evolución del paro, la desigualdad y la pobreza en Euskadi desde inicios del S.XXI.   



El artículo analiza el impacto del incremento del desempleo a principios del siglo XXI en la evolución de los indicadores de desigualdad y pobreza en Euskadi. Se apoya, para ello, en las estadísticas oficiales del Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco, en particular en la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales, una de las más antiguas de Europa en este ámbito de investigación. 

El trabajo analiza los factores que causan, en especial a partir de 2012, un significativo incremento de los índices de desigualdad. Considera igualmente los elementos que han contribuido, sin embargo, a mitigar el deterioro de las condiciones de vida en Euskadi, situando a esta comunidad autónoma al margen de los altos niveles de pobreza y desigualdad que caracterizan al conjunto de los países del sur de Europa.


Enlace al artículo completo

Los datos presentados en el artículo reflejan una dinámica compleja en Euskadi, resultado de procesos de signo en ocasiones contradictorios. Por una parte, resulta evidente el deterioro de las condiciones de vida asociado al aumento de las situaciones de desempleo. Este deterioro es la base principal del incremento de los problemas de pobreza y desigualdad que caracteriza a la CAE entre 2008 y 2014.



El proceso de envejecimiento de la población vasca, en un contexto en el que aumenta tanto el volumen de población en hogares de personas inactivas como los ingresos medios de la población pensionista, es un factor que tiende sin embargo a limitar la presión alcista de la pobreza. Contribuye, por otra parte, a que se mantenga durante todo el periodo de crisis la participación al alza de la población en situación de completo bienestar. 

En cambio, el avance de los ingresos de la población en hogares de personas no activas, en un contexto de deterioro de los ingresos de la población en hogares con alguna persona desempleada, se traduce en un incremento de los índices de desigualdad. De forma inesperada, y para muchos sin duda paradójica, la mejora de las condiciones de vida de la población inactiva, sobre todo pensionista, contribuye a la recuperación al alza de estos índices.

Un segundo factor relevante en la CAE es la contención que supone la existencia del sistema RGI/PCV/AES para el avance de los procesos de deterioro de las condiciones de vida. La principal consecuencia es un claro alejamiento de Euskadi de los niveles de pobreza y desigualdad existentes en el contexto español, a pesar de la negativa evolución del periodo 2008-2014. En algunos de los indicadores más claramente asociados a las condiciones de vida a largo plazo, como el indicador de disponibilidad de recursos mínimos para hacer frente a gastos extraordinarios, Euskadi sigue situándose además entre las sociedades en mejor posición en este indicador en Europa.

Los dos factores señalados no son suficientes sin embargo para prevenir todas las consecuencias del deterioro social relacionado con el incremento de las situaciones de desempleo. Euskadi participa, en este sentido, de un proceso de movilidad descendente que se relaciona ante todo con la crisis de ocupación que afecta a la sociedad vasca a partir de 2007. En la medida en que sus consecuencias potenciales quedan en buena parte oscurecidas por el efecto de los factores compensatorios señalados, la intensidad de este proceso de movilidad descendente queda en parte diluida ante los ojos de observadores poco atentos a los cambios en la estructura social.

Resulta evidente sin embargo que, de mantenerse una situación cercana a la existente en la actualidad, y mucho más aún en caso de empeorar, las presiones sobre el sistema de protección podrían incrementarse, tanto en lo relativo al sistema RGI/PCV/AES como, desde una perspectiva más general, al sistema de pensiones. De ahí la necesidad de una reflexión sobre el futuro social y económico de Euskadi y de su entorno más cercano, tanto en la dimensión española como europea.

viernes, 15 de mayo de 2015

El debate sobre la pobreza infantil en España

Está ampliamente extendida en España la idea de que la pobreza infantil es uno de los principales problemas sociales a los que el país tiene que enfrentarse. Este artículo no pretende sostener lo contrario pero sí contribuir a precisar los términos del debate.

A tales efectos, es preciso analizar el impacto real de la pobreza infantil, tanto en términos generales como en términos comparados respecto a otros grupos sociales. Conviene además analizar las diferencias territoriales existentes entre Comunidades Autónomas.

La pobreza infantil tiene un impacto destacado en España (aunque menos elevado de lo que reflejan los indicadores Eurostat)

Durante mucho tiempo he tratado de demostrar que los indicadores Eurostat de medición de la pobreza no resultan realistas, exagerando de forma notable la problemática. El indicador del 60% de la mediana de ingresos y, de forma aún más acusada, el indicador AROPE no miden de forma adecuada el fenómeno de la pobreza. Se trata, en la práctica, de indicadores de riesgo asociados a la medición de formas generales de ausencia de bienestar.

La pobreza es sin duda una forma de ausencia de bienestar, la más grave de las que pueden afectar a una población en la medida en que se relaciona directamente con la falta de cobertura adecuada de las necesidades básicas. Pero no es la única forma de ausencia de bienestar existente en una determinada sociedad.

El principal motivo para tratar de delimitar el impacto específico de esta problemática de pobreza es que, al tener un impacto bastante inferior al que reflejan las cifras AROPE y similares, permiten situar la actuación en un marco política y económicamente más realista.

No es fácil tratar de medir el impacto real de la pobreza en España porque el sistema estadístico europeo no está correctamente diseñado para ello. Teniendo en cuenta los indicadores de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE (ECV), sin embargo, una posible aproximación a la construcción de un indicador de pobreza real podría basarse en la concurrencia de dos tipos de situaciones de carencia.

La primera situación carencial se relaciona con la presencia de limitaciones evidentes en la capacidad de cubrir las necesidades básicas ligadas a la alimentación, el acceso y mantenimiento en la vivienda y el pago de los suministros básicos (energía, agua y similares). Dos hechos medibles en la ECV ponen de manifiesto, de forma inequívoca, la presencia de estas limitaciones

a) La existencia de problemas en el hogar para garantizar el acceso a una comida proteínica al menos cada dos días.
b) La presencia de retrasos significativos en la cobertura de las obligaciones de los hogares relacionadas con el pago de hipotecas o alquileres o de las facturas relacionadas con el suministro de energía, agua y similares. En este documento, se considera significativa a estos efectos la acumulación de dos o más experiencias de retraso en este tipo de pagos a lo largo del año.

Una segunda realidad carencial debe concurrir para poner en evidencia que los problemas anteriores no se vinculan únicamente a ingresos reducidos sino, más en general, a una carencia general de recursos, incluidos los patrimoniales, para abordar situaciones económicas extraordinarias. El indicador de falta de capacidad para afrontar gastos imprevistos de la ECV resulta operativo en este punto.

Como indicador de situaciones de pobreza real, se contempla en definitiva la presencia conjunta de problemas muy graves en la cobertura de las necesidades de alimentación, mantenimiento en la vivienda y/o garantía de los suministros básicos y de una falta de patrimonio de reserva susceptible de hacer frente a situaciones extraordinarias de falta de ingresos.

El primer dato relevante a destacar es la importancia del impacto del problema de la pobreza infantil en España. Aunque no llega a esa cifra mágica de 30% de menores de 15 años en situación de riesgo de pobreza y exclusión, la aproximación alternativa que se plantea en este artículo sigue reflejando una notable incidencia de la problemática. De esta forma, un 15% de la población menor de 15 años en España se encuentra en una situación real de pobreza, identificada en la forma señalada con anterioridad.

Gráfico 1
Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2013
Los problemas considerados incluyen dificultades muy graves en la cobertura de las necesidades de alimentación y de los pagos relacionados con hipotecas, alquileres y suministros de energía, agua y similares así como la insuficiencia de recursos patrimoniales para hacer frente a gastos extraordinarios

Pobreza infantil y pobreza en otros colectivos sociales

Los datos del Gráfico 1 ponen de manifiesto un segundo hecho relevante. Se constata, en este sentido, que la incidencia de la pobreza infantil es muy superior a la que se observa en otros colectivos sociales. Esta incidencia es más del doble de la detectada entre la población en hogares en los que no existe presencia de menores de 15 años: 15% frente a 7,1%. Es más de cuatro veces superior, por otra parte, al impacto de las situaciones de pobreza real entre las personas mayores de 65 años, con un mínimo del 3,6% en este grupo.

Sin embargo, no puede olvidarse que la pobreza infantil no es mayor que la que afecta a las personas mayores de 15 años que residen en hogares en los que residen los menores. En realidad, en este último caso, resulta incluso ligeramente superior, alcanzando a un 15,8% de la población mayor de 15 años. Aunque baja al 13,8% en personas de 35 y más años que conviven con menores, alcanza un máximo del 20,6% entre personas de 15 a 34 años en hogares con presencia de población infantil.

El tratamiento político, social y económico de la pobreza infantil no debería, por tanto, enfocarse al margen de la consideración general de la problemática de los hogares con presencia de menores. De hecho, los datos cualitativos indican que la pobreza en estas circunstancias se vive más intensamente entre unos padres y madres que tratan, en general, de minimizar el impacto de la pobreza entre sus hijos e hijas. Los problemas resultan, además, mayores cuando hay presencia de adolescentes y jóvenes entre 15 y 24 años en este tipo de hogares.

Podría entenderse que las políticas priorizasen a la población infantil en caso de limitaciones presupuestarias. Pero carecería de cualquier pretensión de respeto a los valores de justicia e igualdad dejar en la estacada, a largo plazo, a sus padres o madres y a sus hermanos o hermanas más mayores.

Las diferencias territoriales en el impacto de las situaciones reales de pobreza en hogares con menores en España

El análisis de los datos territoriales a partir de la ECV se ve limitado por unos tamaños muestrales que resultan insuficientes y por un diseño muestral que no está pensado para realizar un estudio detallado por Comunidades Autónomas, menos aún si se introducen variables demográficas específicas en el análisis. Teniendo en cuentas estas limitaciones muestrales, el estudio de las diferencias entre CC.AA. se basa en una aproximación a la realidad conjunta de la población que reside en hogares con presencia de menores de 15 años. Considera además agrupaciones de CC.AA., definidas en función de ciertos rasgos sociales, demográficos y económicos comunes.

El resultado de esta aproximación muestra que la experiencia de situaciones de pobreza real es muy desigual en España en los hogares con presencia de población infantil. Se sitúa en niveles cercanos al 7-7,5% en la zona Norte y Oeste de España. Se trata de una zona en la que se combina un mayor desarrollo de los sistemas de garantía de ingresos con una dinámica demográfica marcada en muchas CC.AA. por el fuerte envejecimiento. Esta última circunstancia propicia con frecuencia mayores oportunidades de participación laboral entre la población con menores a cargo.

En el extremo opuesto, con una tasa media del 23,1%, se sitúan las CC.AA. de Illes Balears, Comunidad Valenciana y Murcia. El impacto es más de tres veces superior al 7% de País Vasco y Navarra y al 7,5% de las demás CC.AA. del Norte y el Oeste de España.

En niveles cercanos, situados por término medio en el 20,2%, todavía casi 3 veces superiores a los de las CC.AA. con menor impacto de la pobreza, se encuentran las CC.AA. del sur español: Andalucía, Canarias y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

La incidencia de la pobreza en hogares con presencia de población infantil resulta todavía más de dos veces superior a las regiones con menor pobreza en las CC.AA. de Madrid y Castilla-La Mancha, con una media del 15,2%. Cataluña también supera en casi 5 puntos el indicador medio de las zonas menos afectadas, con un 11,9%.

En comparación con zonas comparativamente similares como Navarra y el País Vasco, Madrid y Cataluña destacan por tanto por un muy superior impacto de la pobreza en hogares con presencia de menores (entre 5 y 8 puntos porcentuales más). La diferencia está sin duda relacionada con la prioridad política atribuida en las comunidades forales al sistema de protección contra la pobreza (a pesar del impacto diferencial del proceso inmigratorio en estas zonas durante los años de crisis, factor que ha presionado al alza las tasas en esas CC.AA.).

Gráfico 2
Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2013
Los problemas considerados incluyen dificultades muy graves en la cobertura de las necesidades de alimentación y de los pagos relacionados con hipotecas, alquileres y suministros de energía, agua y similares así como la insuficiencia de recursos patrimoniales para hacer frente a gastos extraordinarios
Resto Noroeste/Oeste: Galicia, Castilla-León, Extremadura, Asturias, Cantabria, La Rioja y Aragón.
Sur: Andalucía, Canarias, Ceuta y Melilla.
Levante y Baleares: Illes Balears, Comunidad Valenciana y Murcia.

Conclusión

Los datos presentados revelan la alta incidencia de la pobreza infantil en España y su íntima relación con la pobreza general de los hogares con presencia de menores.

Esta realidad viene acompañada por dos realidades de desigualdad comparada. Por una parte, se constata que la protección social a los hogares con población infantil es muy inferior a aquella de la que disfrutan los hogares sin población menor, en particular entre las personas mayores de 65 años.
Por otra parte, se observa la notable divergencia existente entre el Norte y el Oeste de España y el resto del país, con tasas de pobreza infantil y juvenil sustancialmente alejadas las unas de las otras. Aunque parte de estas diferencias se vinculan al mayor dinamismo demográfico y socio-económico de zonas como Madrid, Cataluña o el Levante español durante el periodo de crecimiento económico, hay otros elementos diferenciadores. La realidad del País Vasco y de Navarra muestra, en este sentido, una posición más favorable vinculada a una política más desarrollada de garantía de ingresos.


Es evidente que la política social español debería adaptarse para superar esta realidad desigual. En ese camino, sin embargo, constituiría un error olvidarse de la necesidad de proteger no sólo a la población infantil sino también a las demás personas que conviven con ella.

Luis Sanzo

viernes, 20 de marzo de 2015

Breve crónica de la Jornada de los Inspectores de Hacienda sobre Desigualdad social y sistemas tributarios

El pasado día 16 de marzo tuvo lugar en Barcelona, en ESADE, la Jornada "Desigualdad social: ¿pueden jugar algún papel los sistemas tributarios para reducirla?" organizada por la asociación profesional de los instectores de hacienda. Es la primera vez que esta jornada se realiza en Barcelona, ya que anteriormente se ha realizado siempre en Madrid.

La jornada dio inicio con un análisis resumido de la situación de la pobreza y la desigualdad en el Mundo y en España en particular, a cargo de Teresa Cavero y Susana Ruiz, ambas de Oxfam-Intermon.Teresa desgranó de forma sintética los datos ya comentados en este Blog que confirman la creciente desigualdad en el mundo. Quizá el dato más llamativo: en 2016 el 1% de la población del planteta puede tener más que el 99% restante. Atajar esta situación requeriría encontrar formas efectivas de reducir la elusión fiscal que se canaliza a nivel mundial a través de los paraísos fiscales.

La segunda mesa trató de la lucha contra las actividades ilegales para combatir la desigualdad. En particular sobre las actividades relacionadas con la corrumpción y el fraude fiscal delictivo (gran fraude fiscal. Armando Fernandez Steinko puso de manifiesto que la corrupción y el fraude fiscal delictivo tienen un volumen económico muy superior a actividades delictivas como el narcotráfico, la trata o el tráfico de armas. El cálculo para España de lo que se deja de recaudar por estos conceptos, estimado de forma muy conservadora, alcanzaría al 6% del PIB. El profesor Santos Ruesga añadió que si tenemos en cuenta el conjunto de la actividad económica sumergida podría encontrarse en España enbtre el 25-28% del PIB.  Por suparte, Victor Morales, Inspector de Hacienda del Estado informó que, en la actualidad, no existen teóricamente los paraísos fiscales porque todos ellos se ha apresurado a firmar los compromisos de transparencia que la comunidad internacional les ha exigido. El problema es que tales compromisos implican un nivel de transparencia ridículo. Por ejemplo, se comprometen a informar sobre las cuentas de las personas sobre las que se pida información, pero no a dar el nombre de las personas. Es decir, que para solicitar información sobre el delito los países peticionarios deberíano tener ya pruebas de que las personas en cuestión son delincuentes, que justamente es lo que los países peticionarios no tienen.

La última mesa de la mañana trató sobre la imposición patrimonial como elemento para compatir la desigualdad. El Profesor Miró Ayats de ESADE y Domingo Carbajo, Inspector de Hacienda, coincidieron en que la imposiciójn del patrimonio requiere una reforma sustancial ya que en España genera importantes desigualdades entre CCAA y estrategias de competencia fiscal. Ambos coincidieron en que es necesaria, aunque necesita ser reformada. Por el contrario José Ramón Rallo hizo una intervención epatante negando que la desigualdad sea un problema y abogando por la completa eliminación de la imposición patrimonial. Explicó que países como Dinamarca o Suecia, muy igualitarios en rentas, tenían al mismo tiempo los mayores niveles de desigualdad en riqueza. Al ser preguntado si entonces abogaba por gravar la renta de forma elevada como hacen Suecia o Dinamarca respondió que si si su modelo de país fuese Dinamarca así debería ser, pero en realidad su modelo para España no es ese sino el de Honk-Honk, Singapur o Suiza.

Finalmente la Jornada de la tarde versó sobre la imposición negativa sobre la renta y la renta básica como formas de lograr una mayor igualdad. Fua la mesa que contó con más cantidad de público en el auditorio. Antonio Espinosa presentó con mayor detalle la propuesta de Ciudadanos sobre el complemento salarial anual para salarios bajos en forma de impuesto negativo sobre la renta que ya hemos comentado en este blog. Alberto Montero, de Podemos, hizo una crítica general al sistema fiscal español sin llegar a concretar qué propuesta fiscal defienden y el Profesor Joan Pages analizó las distintas concepciones de igualdad y la dificultad para plasmarlas legalmente. Mi intervención fue la última y tuve ocasión de explicar de forma resumida las ideas que defendemos en este blog con un ejemplo de propuesta de garantía de rentas que combinaría un nivel de renta mínima garantizada de unos 426€ para personas solas (algo más para hogares de más personas) que podría ser complementado por una bonificación para las personas que realizan y declaran una actividad laboral remunerada. El nivel de renta garantizado en este caso se elevaría al entorno del salario mínimo o superior en el caso de hogares con más de una persona. El coste de una reforma de este tipo con estos niveles para toda España se estima en unos 6.000 millones de € anuales. En los próximos días explicaré con más detalles de esta propuesta que serviría prácticamente para erradicar la pobreza severa en España.

Rafael Pinilla






miércoles, 18 de febrero de 2015

Primeras impresiones sobre el programa económico de Ciudadanos

Luis Garicano presenta el programa económico de Ciudadanos


Tal como se había anunciado Luis Garicano adelantó ayer las lineas generales del programa económico de Ciudadanos en compañía del también economista Manuel Conthe y del presidente de ciudadanos Albert Ribera. Por lo que respecta a la temática de este blog las preguntas clave son:

1. ¿Contempla el problema de la pobreza la desigualdad y el desempleo como una de las prioridades de la política económica?

2. ¿Propone políticas de garantía de rentas que pueden ser eficaces y además política y económicamente viables?

Sobre la prioridad asignada


Esta es la cita textual de su programa: "Primer Objetivo. Priorizaremos la lucha contra la desigualdad, la pobreza y la exclusión y aseguraremos que todos los ciudadanos reciben un salario digno por un trabajo digno". 

Decíamos ayer al hablar sobre propuestas electorales que lo mínimo que se podía exigir a un partido político en el contexto de España en 2015 es que fuese claro estableciendo la pobreza, la desigualdad y el desempleo como una de las prioridades fundamentales. Ciudadanos no deja lugar a dudas en este sentido y se alinea con el sentir de la mayoría de la población. También comentábamos que la forma de comprometer el grado de prioridad es establecer un compromiso presupuestario y esto no aparece por el momento. Sí que aparecen algunas políticas específicas que sin ser novedades en el terreno internacional sí lo serían de aplicarse en España. Pasaremos a comentarlas en el siguiente apartado. 

En cualquier caso, es evidente que el programa económico que se ha presentado está ofreciendo medidas para poner en práctica a escala de todo el Estado. Quizá porque Ciudadanos no se ve a tiempo de competir por el Gobierno de una CCAA y sí como una fuerza que podría ser decisiva en la conformación del próximo Gobierno de España. 

Políticas de Garantía de Rentas que propone Ciudadanos


Resulta llamativo que Ciudadanos habla en su objetivo de pobreza, desigualdad y exclusión, pero a la hora de establecer políticas de renta las medidas que propone consisten básicamente en mejoras para los trabajadores pobres y para favorecer que los desempleados logren empleo. Se habla de los países del norte de Europa como referentes, en concreto de Dinamarca. Pero no se hace ninguna mención a que Dinamarca posee el sistema de protección social universalista más sólido de Europa que incluye sistemas de garantías de rentas que cubren prácticamente a la totalidad de la población, tanto si trabajan como si no. En cualquier caso, Ciudadanos tiene el gran mérito de hablar con claridad a favor de introducir algunas medidas que sin duda mejorarían las condiciones de vida de muchas personas y ayudarían también a impulsar la economía. Ninguno de los partidos tradicionales en España ha hecho esto hasta ahora, ni desde el Gobierno ni desde la oposición. Vamos a resaltar algunas de las propuestas que me parecen más significativas: 

1. Proponen simplificar el sistema de contratación laboral introduciendo un tipo de contrato único llamado a ir sustituyendo todos los demás. Se eliminaría la contratación temporal sustituyéndola por el nuevo contrato indefinido que tendría una indemnización por despido pequeña, pero creciente con la antigüedad. Adicionalmente plantean un seguro de despido que los trabajadores podrían utilizar como un capital para reciclarse o en el momento de la jubilación. Expresado de este modo genérico suena bien, aunque en la práctica los efectos dependerían mucho de los detalles. 

2. Introducir un Complemento Salarial Anual Garantizado. Se trata de complementar los salarios bajos (parece ser que también los ingresos de los autónomos) por medio de una bonificación al empleo en el IRPF que funcionaría como un impuesto negativo sobre la renta. Más específicamente hablan de un tramo de complemento creciente, un tramo fijo y un tramo de salida. Hacen referencia a los modelos Americano (Earned Income Tax Credit) y británico, que con cuantías más reducidas se han ido extendiendo por otros países europeos. En este Blog hemos hablado de la necesidad de contar con un sistema de este tipo como uno de los elementos fundamentales de un sistema de garantía de rentas. Los efectos en la práctica dependerán mucho del entorno, como luego comentaremos. 

3. Un programa contra el paro de larga duración. Se trata de promover la formación profesional en los parados de larga duración "poniendo dinero en manos de los trabajadores" para que ellos elijan la formación. No especifican si van a proporcionar algún tipo de rentas mínima para estos trabajadores que por su condición habrán terminado el derecho a la prestación de desempleo. Sí hablan de bonificar a las empresas que los contraten y de establecer un servicio de orientación individualizado que tal como se describe parece seguir el modelo de Dinamarca. Lo que no parece que se haya tenido en cuenta es la cantidad de parados de larga duración que tenemos aquí, las dificultades de reciclaje de estos trabajadores ni el coste de un servicio de orientación profesional de estilo danés. 

4. Asegurar una segunda oportunidad a todos los españoles. Esto es una buena idea. Se trata de facilitar la cancelación de las deudas personales promoviendo una valoración más justa de los bienes embargables y conceder a los ciudadanos de buena fe la posibilidad de llegar a un acuerdo con los acreedores que les libere de sus deudas o al menos parte de ellas. La propuesta la formulan de forma muy prudente, quizá para no irritar a quienes se encuentran en posición acreedora. La idea es buena, pero un exceso de prudencia podría esterilizar sus efectos en la práctica. 

5. Luchar por una política Europea Activa de lucha contra el desempleo. Esta propuesta viene a reconocer las importantes limitaciones de política económica en que se encuentra un país como España, cautivo dentro de la zona Euro. Pero lo que proponen, que la Europa del Norte contribuya financiando las políticas activas de empleo, a cambio de que España realice "reformas estructurales necesarias" no es algo que vaya a depender del Gobierno de España salvo que se estuviese dispuesto a lanzar y mantener un órdago a Alemania y el BCE al estilo de lo que está haciendo Grecia. 

Comentarios


En primer lugar, felicidades a Ciudadanos por lanzar un programa económico "sensato". Han elegido un buen adjetivo calificativo. Tanto las líneas generales como las medidas específicas de mejora de la situación de los trabajadores pobres son medidas probadas en Europa y EEUU con cierta capacidad de corrección de algunos de los problemas más graves de la distribución de la renta en España. Nada que no hubieran podido poner en práctica los partidos que vienen gobernando España en los últimos 30 años y no cabe duda de que si lo hubieran hecho España estaría mejor y hubiéramos soportado mejor la crisis. Al parecer es necesario que lleguen nuevas fuerzas políticas para que se pongan sobre la mesa propuestas de sentido común que están plenamente homologadas en Europa. Lo que alguien deberá explicar es por qué no se hicieron este tipo de reformas hace 15 o 10 años. 

La propuesta de simplificación de la contratación laboral tiene mucho sentido, aunque las resistencias al cambio pueden ser enormes. A nuestro modo de ver las ventajas de este tipo de reforma para las empresas y los desempleados están claras, pero no así para los trabajadores con empleo. En la propuesta se cuidan por ello de hablar de este contrato como algo a aplicar a las "nuevas contrataciones". 

Quizá la reforma con mayor interés es la de la introducción del complemento salarial como medio de bonificación al empleo. Nos parece que este es un elemento esencial de una política de garantía de rentas, porque es importante para conservar el sistema de incentivos que "el empleo pague". Pero no es correcto presentar esta medida como una "alternativa a la renta garantizada" sino como un complemento. Es verdad que ofrecer una "renta mínima garantizada" condicionada a no tener trabajo ni rentas (tipo renta mínima de inserción) puede desincentivar el trabajo remunerado. Es por ello que es necesario introducir un sistema de bonificación al empleo junto con la renta mínima garantizada para que el hecho de trabajar suponga siempre una mejora significativa de renta. Pero plantearlo como alternativa y demonizar la renta mínima garantizada significa que el único modo de acceder a rentas pasaría necesariamente por conseguir un empleo. El complemento de salarios que se cobra a través de la empresa se convertiría entonces más en una subvención para las empresas a las que el Estado pagaría parte del salario de los trabajadores, sin que los trabajadores tuvieran una mejora de su renta ni una garantía de renta alternativa que les permitiese negociar. De hecho, esto es lo que sucede en EEUU donde el EITC no ha servido para erradicar el problema de los trabajadores pobres a pesar de que hay estados en los que el 50% de la remuneración del trabajador puede ser la subvención estatal. Para que el complemento salarial garantizado mejore el nivel de renta de los trabajadores pobres es necesario acompañarlo de un derecho a una renta mínima garantizada que permita a los trabajadores sobrevivir sin empleo y negociar desde esa posición un complemento salarial justo por su trabajo. Con todo, entendemos que la introducción de un modelo tipo EITC supondría una mejora con respecto a la situación actual y ayudaría a dinamizar la actividad productiva y el crecimiento económico. 

En cuanto a la propuesta de formación para parados de larga duración. Debería acompañarse también de la garantía de una renta mínima y para que fuese efectiva en la incorporación de personas al empleo la formación debería proponerse como un derecho de los parados que quieren trabajar, no como una obligación que la sociedad impone a las personas para mantenerlas ocupadas con la ficción de que los están formando para el empleo. Porque no nos engañemos, una persona de más de 50 años que lleva 2 o más años en paro, que trabajaba en la construcción, que ha perdido la motivación y sus esquemas de relación social es difícil que compita en el mercado de trabajo actual con jóvenes de 25 o 30 años incluso aunque tuviera alguna oportunidad de volver a entrar en el sector de la construcción. Esta propuesta parece alejada del conocimiento de la dura realidad española. 

Como comentario final, me gustaría felicitar a Ciudadanos porque ha presentado un programa claro, que responde a los problemas que tiene el país y que ofrece soluciones valientes. En mi opinión establece un buen nivel de partida para el debate y esto es muy bueno. En los meses que faltan para las elecciones habrá ocasión de contrastar estas y otras propuestas con la opinión de expertos y ciudadanos lo que sin duda ayudará a la hora de implementar cambios reales, gobierne quien gobierne. Quizá lo que más me ha gustado es la declaración inicial en la que afirman que estas propuestas no son un punto final sino un punto de partida y que "Nos comprometemos a instaurar un riguroso programa de evaluación continua de todas las políticas, de forma que aquellas que no funcionen como deseamos sean rediseñadas o eliminadas". ¿Será posible que veamos algo así en España, el país donde la inmensa mayoría de políticos y periodistas continúan negándose sistemáticamente a aceptar la evidencia?

Rafael Pinilla

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martes, 17 de febrero de 2015

¿Qué propuestas de garantía de rentas incluir en el programa electoral de una CCAA cualquiera?

¿Qué propuestas de garantía de rentas incluir en el programa electoral de una CCAA?

Reflexión previa ¿Sirve de algo un programa electoral?


Existe una extendida creencia de que los programas electorales no sirven de mucho porque luego no se cumplen y tampoco pasa nada. Esta creencia está alimentada por la frecuencia con la que partidos políticos que han ganado las elecciones incumplen sus promesas, ya sea porque no las llevan a cabo o porque hacen incluso lo contrario de lo que dijeron.

Es verdad que los programas suelen incluir demasiadas promesas de modo que tanto políticos como electores sabemos que es imposible que se vayan a cumplir. Un programa de este tipo ya es un mal principio porque en ese caso el político podrá decidir con bastante libertad qué es lo que cumple y lo que no. Otra estrategia típica es elaborar un programa lleno de vaguedades en las que se está a favor de mejorar todo lo que alguien puede desear mejorar pero sin concretar cómo ni marcar prioridades. Con este tipo de programa los políticos tratan también de conseguir el máximo de votos cuidando de provocar el menor rechazo posible. Cuando este tipo de programas se convierten en la norma podemos concluir que los programas políticos demasiado extensos o demasiado vagos no sirven para mucho y se conviernten en documentos a los que nadie presta mucha atención. Pero no necesariamente debe ser así.

Es perfectamente posible elaborar programas que incluyan propuestas concretas que no sean una quimera, que se pueden realizar en un plazo de tiempo razonable con los recursos disponibles por la sociedad. Pero en estos programas no cabe todo. Lo que se puede hacer en un plazo de 4 años con recursos que siempre son limitados no pueden ser demasiadas cosas. Lo que queremos saber de un partido o coalición que se presenta bajo un mismo programa de acción es cuáles son sus propuestas estrella, a qué aspectos van a dedicar mayor energía y dedicación, y qué van a a hacer de nuevo o diferente que les vaya a tener éxito donde otros han fracasado, o a mejorar los resultados que otros han logrado. ¿Se puede hacer esto en política de rentas? ¿Qué acciones concretas cabría incluir sobre política de rentas en un programa electoral para que los electores entendamos que vale la pena apostar por esa opción? Más en concreto, ¿Qué propuestas de este tipo se podrían incluir en el programa de un partido que concurre a las elecciones autonómicas?

¿Que propuestas nos gustaría ver en los programas electorales sobre política de rentas?

 

Lo mínimo que esperaríamos ver: 

 

1. Que la pobreza, la desigualdad y el desempleo se consideran problemas prioritarios a los que es necesario dedicar más recursos y energía para resolverlos. Queremos saber qué hará su gobierno para reducir la pobreza y la desigualdad, y qué hará para reducir el desempleo.

2. Compromiso de mejora de la gestión e incremento presupuestario en política de rentas. Esta es la forma en que se expresa una prioridad política en la forma de compromiso de recursos. Si alguien dice que su prioridad es la lucha contra la pobreza y luego no incrementa significativamente los recursos que se dedican a combatir o paliar la pobreza, sencillamente miente.

3. Algunas ideas originales para mejorar los resultados en política de rentas. Parece evidente que estos problemas no se van a resolver haciendo lo mismo que se viene haciendo durante décadas. O proponiendo acciones que ya fracasaron una y otra vez. Queremos planteamientos innovadores que nos permitan tener esperanza. Al menos intentémoslo.

Algunas ideas que se podrían poner en práctica a escala de una Comunidad Autónoma en España en 2015

 

En primer lugar matizaremos el modo en que conviene incluir los dos primeros puntos  comentados anteriormente. Decir solo que la lucha contra la pobreza y el desempleo es una prioridad es una declaración política gratuita. Hay que concretar un poco más. A buen seguro muchos van a defender la idea de que "la mejor forma de luchar contra la pobreza es crear empleo". Sería estupendo si fuera cierto, pero la realidad en España es que hay cada vez más "empleados pobres", es decir, personas que trabajan, pero no consiguen ganar lo suficiente porque su empleo está mal remunerado o trabajan muy pocas horas. Cuidado, no basta con crear empleo para reducir la pobreza y la desigualdad.

El compromiso en mejorar el presupuesto para luchar contra la pobreza ha de cuantificarse. No basta dejarlo en términos indefinidos. Tampoco hace falta decir la cantidad en euros. Bastaría con indicar el incremento de porcentaje de los presupuestos públicos que se va a dedicar a planes de lucha contra la pobreza, emergencia social, programas de creación de empleo y prevención de la exclusión... España se encuentra a la cola de Europa en recursos dedicados a luchar contra la pobreza y la exclusión. Con toda seguridad es necesario incrementar los recursos dedicados a estos programas. Por tanto, ¿En qué medida va a incrementar el presupuesto para la garantía de rentas? Queremos ver un compromiso claro. Y por supuesto querremos también que el gasto actual se gestione mejor y logre mejores resultados, pero no basta con mejorar la gestión de los recursos existentes cuando son en muchas CCAA una décima parte de lo que deberían emplear. Ciertamente no se puede lograr en un año, se necesita un plan y condicionarlo a la capacidad financiera. ¡Pero se necesita un compromiso y un plan de incremento bien definido!

Dicho esto, la realidad es que las CCAA tienen en España competencias de servicios sociales para poner en marcha políticas de garantía de rentas y prácticamente todas ellas tienen un programa de garantía de rentas. Pero la mayoría no tienen capacidad para incrementar por sí mismas los presupuestos necesarios si no reciben mayores transferencias del Estado o una mayor autonomía financiera. Por este motivo, la capacidad real de incrementar los presupuestos va a estar muy condicionada a la política estatal. Sin embargo, esto no significa que las CCAA no puedan hacer mucho más de lo que actualmente están haciendo. Las CCAA sí tienen capacidad para tomar muchas iniciativas que mejorarían la gestión del actual sistema y lo prepararían para ser más efectivas y eficientes cuando logren incrementar los presupuestos con ayuda del Estado. Se nos ocurre que podrían hacer al menos algunas de estas cosas:

1. Mejorar el sistema de información y seguimiento de la pobreza. Quizá el modo más rápido y eficiente de hacerlo sería crear un Registro Público de Solicitantes de la Renta Mínima de Inserción (tienen nombres diferentes en cada CCAA) en Internet. De modo que cualquier persona pudiera enviar la solicitud por sí mismo o con ayuda de un trabajador social de un Ayuntamiento o de una ONG. En el formulario de petición los solicitantes pueden proporcionar mucha información útil para conocer mejor el problema en la Comunidad y dirigir mejor los recursos a los más necesitados. Se podría incentivar fácilmenta a los solicitantes para que informasen regularmente sobre su situación y lo hiciesen de forma veraz.

2. Elaborar y publicar una estadística sobre el problema de la pobreza. Procesar la información y hacerla pública es necesario para incrementar la conciencia social sobre el problema, sobre lo que el Gobierno está haciendo, sobre la efectividad de las distintas soluciones... Y esta conciencia social es necesaria para legitimar políticamente el presupuesto que se dedica a resolver estos problemas.

3. Crear fuentes de financiación específicas para los programas de lucha contra la pobreza y en particular para resolver problemas que por su gravedad o urgencia se consdieran una emergencia social. En España hemos llegado en estos últimos años a algunos casos de extrema injusticia con situyaciones muy graves en que personas que cometieron la imprudencia de avalar a sus hijos para comprar una casa han acavado perdiendo la suya propia y viéndose en la calle a una edad en la que ya no es posible buscar empleo siquiera. Quizá no sean casos muy numerosos, pero con mayor razón es necesario actuar y no se puede esperar a que el Estado envíe más fondos. De hecho, en muchos de estos casos la ciudadanía se ha organizado para resolver de un modo a otro algunos de los casos que han llamado la atención. Con toda seguridad el Gobierno de una Comunidad Autónoma, incluso aunque no disponga de presupuestos, pueden actuar como catalizador para movilizar la generosidad social de forma más organizada y también más efectiva. El Gobierno de la Comunidad tiene poder para dar a conocer casos a resolver y promover toda una serie de formas de recaudación de fondos o movilización de otros recursos. Por ejemplo: puede crear una lotería social, puede promover que empresas importantes como bancos, empresas de distribución de enetgía o de telecoomunicaciónes se impliquen desde sus programas de responsabilidad social corporativa para contribuir en dinero o en especie a resolver los casos de emergencia social.

4. Dar alas al tercer sector.  En los debates políticos todavía existe una tendencia muy fuerte a polarizar las soluciones en un contexto un poco antiguo de izquierda-derecha en el que parece que la izquierda apuesta por soluciones de tipo público-estatal que han de financiarse por impuestos mientras la derecha apuesta por soluciones de tipo privado-mercado que funcionarán mejor si se bajan los impuestos. Esto es un debate viejo e inútil. El mercado funciona muy bien para algunas cosas y en muchos casos en los que no funciona del todo bien se puede mejorar con alguna regulaciones sencillas. En otros casos la intervención del Estado o de la Adminsitración ha demostrado ser más eficiente. Muchos de los debates publico-privado son falsos porque lo importante no es tanto la titularidad de un recurso (un hospital, por ejemplo) como la transparencia con la que se gestione y que exista una competencia real. Pero además, solemos olvidar al tercer sector. El tercer sector reúne a todas aquellas entidades que son privadas pero cuya finalidad princial no es el afán de lucro. Incluye a ONGs, Fundaciones Asociaciones, cooperativas e incluso empresas que formalmente pueden ser una SL o una SA pero en la práctica pueden estar priorizando otros valores como la inserción social. Para la lucha efectiva contra la pobreza y la desigualdad es esencial facilitar el trabajo del tercer sector. Porque las entidades del tercer sector pueden llevar a cabo mejor, de forma más transparente, más económica y más rápida programas de empleo y de integración social que desde la "izquierda" se ha considerado tradicionalmente que deberían hacerse desde la Administración. La iniciativa privada no es necesariamente con fines de lucro.

Rafael Pinilla

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jueves, 29 de enero de 2015

La viabilidad política de la Renta Básica de Ciudadanía (IV): Condiciones para la viabilidad psicológica


La viabilidad política de la RBC (IV): Condiciones para la viabilidad psicológica

(Este es el cuarto post de una serie de 5 sobre viabilidad política de la RBC. Si quieres leer la serie empezando por el primer post puedes hacer clic aquí).

Si la RBC se presenta como dinero fácil y seguro a cambio
de nada, será inviable porque es inaceptable para la mayoría

Siguiendo la clasificación propuesta por De Wispelaere y Noguera la viabilidad psicológica se refiere a la percepción emocional de la propuesta por la mayor parte del electorado. Para que una propuesta política pueda reunir la mayoría de los votos es necesario conseguir que el electorado la perciba como consistente su sistema de valores, es decir, con los valores generalmente aceptados. Los valores sociales van cambiando con el tiempo y una idea fuertemente rechazada en un momento dado puede ser aceptada más adelante, y viceversa. Pero buscar el apoyo del electorado para una idea que choca con alguno de los valores esenciales es una estrategia condenada al fracaso.

En el caso de la garantía de rentas tenemos que ser conscientes de que la mayoría de los ciudadanos consideran un deber social la lucha contra la pobreza y piensan que un exceso de desigualdad social es injusto e indeseable. Este “principio de solidaridad” tiene  carácter universal y se acepta sin discusión por amplias capas de la población en cualquier país del mundo. Una propuesta de garantía de rentas, en la medida en que conecta con este valor universal puede recibir un amplio apoyo. Si embargo, también es universal el “principio de reciprocidad”, que podríamos expresar como que se espera que las personas que reciben ayuda económica de la sociedad deben mostrarse agradecidas y esforzarse por salir de su situación de necesidad lo antes posible consiguiendo un empleo remunerado, además de respetar la legalidad y las normas sociales. Quizá la propuesta de la renta básica pueda ser apoyada por algunas personas que de forma ingenua creen que es posible que el Estado conceda a todos una renta a cambio de nada. Pero la mayoría de los votantes saben, aunque solo sea intuitivamente, que eso no es posible, porque todos sabemos que nada es realmente gratis

Por ello, una propuesta de RBC que se presente como dinero fácil a cambio
de nada, será psicológicamente inviable
, porque es automáticamente inaceptable para la mayoría, sin discusión. Los valores sociales profundamente arraigados funcionan como prejuicios y es muy poco probable que la discusión racional o las pruebas científicas vayan a modificar estos prejuicios. La palabra prejuicio tiene connotaciones negativas, pero es un mecanismo psicológico natural que todos tenemos porque se trata de un mecanismo útil y eficaz para defendernos de lo desconocido. 

Dificultades para la viabilidad psicológica de una política de garantia de rentas en España


En España venimos soportando tasas de desempleo muy elevadas desde hace décadas. Las tasas de desempleo de España vienen ocupando los primeros puestos de Europa desde al menos 1975. Prácticamente todas las familias españolas conocen el problema de cerca y cuentan con familiares directos que sufren o han sufrido el paro, las grandes dificultades que representa encontrar un empleo, y la dificultad todavía mayor de encontrar hoy día un empleo a tiempo completo y bien remunerado. Es decir, en España el empleo es un bien escaso y muy deseado. Por ello cualquier medida relacionada con el empleo es un asunto muy serio que no se puede tomar a la ligera. 

Partiendo del nivel de desempleo que tenemos en España y la proporción de empleos precarios, un sistema de garantía de garantía de rentas debe diseñarse de modo que aumente el empleo, facilite un mejor reparto del empleo existente y mejore las condiciones laborales de los trabajadores. En la medida en que la política de rentas demuestre este potencial podrá lograr un gran apoyo electoral. Pero existen dos grandes dificultades para ello.

1.    Los defensores de la RBC hemos insistido con demasiada frecuencia en la universalidad del derecho a la RBC, esto es, que el derecho es de todos los ciudadanos, incluso de los que no la necesitan y de los que no quieren trabajar. Y no hemos dedicado suficiente atención a matizar que es perfectamente legítimo que la comunidad política que garantiza el derecho establezca las condiciones en que se podrá ejercer y las circunstancias en que se puede limitar. Del mismo modo en que podemos decir que todos tienen derecho a ser libres, pero la comunidad puede restringir las libertades de los que no respetan las leyes y cometen delitos. El problema es que resulta muy fácil atacar el concepto de universalidad indiscriminada. ¿La cobrarían también los ricos? ¿Se la darían también a los vagos? Si queremos tener alguna posibilidad es necesario definir la política de garantía de rentas de modo que quede muy claro que los ricos no la cobrarán, y los vagos tampoco.

La sociedad economicista atribuye escaso valor a las
actividades y trabajos no remunerados
2.    La otra gran dificultad es lo que podríamos denominar “economicismo imperante”. El hecho es que la sociedad actual tiende a medir todo en términos monetarios. Y por ello tiende a sobrevalorar todo lo que tiene un precio y a infravalorar lo que no lo tiene. En el caso del trabajo, se concede gran valor social a los trabajos que están bien remunerados, mientras que no se valoran apenas las actividades sin remuneración. Pongamos un par de ejemplos opuestos para ilustrar el problema. Se asigna un gran valor social al trabajo que realizan los intermediarios financieros (brokers) porque ganan mucho dinero. Se supone que pueden crear mucho "valor para el accionista", pero también es verdad que la crisis económica cuyas consecuencias todavía sufrimos la provocó el “trabajo” de estos profesionales. En el extremo opuesto, se asigna escaso valor al trabajo doméstico, al tiempo dedicado al estudio, o al tiempo no profesional dedicado a cuidar a niños o personas mayores… Es decir que el mercado, tal como funciona en la práctica, asigna grandes remuneraciones a personas que hacen más daño que otra cosa y deja sin remuneración a millones de personas que hacen cosas buenas y útiles. Y tendemos a confundir el valor social de las actividades humanas con la remuneración que el mercado paga por ellas. ¿No deberíamos diseñar algunos mecanismos para corregir esto? 

Cómo mejorar la viabilidad psicológica de las políticas de garantía de rentas


Es evidente que en una sociedad democrática cualquier propuesta política que aspire a ser implantada debe formularse de modo que pueda ser votada por la mayoría del electorado, y en particular por la mayoría de los contribuyentes. Y para ello es esencial diseñar las propuestas de garantía de rentas de modo que sean eficaces en llegar esencialmente a quienes más la necesitan. Además, es muy importante que podamos presentar la propuesta de forma consistente con el principio de reciprocidad. He aquí algunas ideas para mejorar la viabilidad política de las políticas de rentas. No pretenden ser originales sino efectivas:

1.    Presentarla como una política cuyo objetivo esencial es la reducción de la pobreza. La reducción de la desigualdad no es un objetivo tan claro porque al menos parte de la desigualdad se puede justificar. Para ello es importante que exista un mecanismo eficaz para asignar la prestación económica a las personas, empezando por quienes más la necesitan. Por ejemplo, en un modelo de renta básica pura se supone que todos reciben la RB y luego se aplican los impuestos de modo que los “ricos” cobran inicialmente la RB, pero luego han de pagar una cantidad de impuestos muy superior, pero se trata de un mecanismo complicado de explicar y provoca incomprensión que todos reciban una renta cuya finalidad esencial debería ser reducir la pobreza. De algún modo es necesario controlar los medios económicos disponibles para decidir quien recibe ayuda económica de la política de rentas. Pero para ser eficaz y llegar a todo el que la necesita es importante que el control de medios no se convierta en un obstáculo previo en el que el beneficiario tiene de “demostrar” que necesita la RBC. Hay al menos dos formas en que se puede garantizar el derecho a la RBC, con un control de medios “a posteriori”:

a.    Invertir la carga de la prueba en los sistemas actuales de Rentas Mínimas de las CCAA (RMI) es necesario reunir gran cantidad de papeles y demostrar que se necesita la RMI. El sistema parece diseñado para mantener reducido el gasto más que para llegar con eficacia a quien realmente necesita la RMI. Es decir, el sistema presume que el pobre es “culpable” mientras no demuestre lo contrario. La carga de la prueba debería asumirla la administración. Sería más eficaz que la administración sistema acepte la información aportada por los solicitantes y en función de ello reconozca inmediatamente el derecho a la RMI correspondiente, aunque lógicamente las declaraciones de los interesados estarán sujetas a comprobación e inspección posterior. Quienes incluyan datos erróneos o falsos en la solicitud siempre pueden ser sancionados, obligados s devolver las cantidades percibidas no merecidas, o ser castigados con algún tipo de multa o trabajo a realizar para la comunidad. En realidad así es como funcionan las declaraciones de impuestos como el IRPF, en forma de declaración. Esta idea es consistente con las ideas expuestas en el post anterior sobre viabilidad administrativa.

b.    Utilizar la infraestructura de la Agencia Tributaria para gestionar las transferencias de la política de rentas. Esta idea es compatible con la anterior. La gestión del IRPF ya funciona con declaración previa y control posterior. La utilización de la infraestructura administrativa del IRPF para la gestión de la política de rentas permitiría la “universalización” del derecho de un modo práctico y comprensible al que la ciudadanía ya está acostumbrada. El derecho a la RBC de cualquier persona con ingresos medios o altos se materializaría como descuento en la cuota del impuesto. Los pobres tendrían exactamente el mismo derecho, pero por su condición de tener bajos ingresos su descuento en la cuota del impuesto se convertiría en una “cuota de impuesto negativa”, esto es, en una renta a percibir. No plantea ninguna dificultad en especial la práctica de estos cálculos de forma mensual para garantizar que los beneficiarios reciban su transferencia de ayuda mensualmente, en una cuantía ajustada a los ingresos que puedan conseguir por otros medios. La capacidad demostrada de la Agencia Tributaria para capturar y gestionar grandes cantidades de datos de los ciudadanos por medios informáticos facilita un control efectivo del sistema.

2.    Presentar la política de rentas de forma complementaria y consistente con las políticas de promoción del empleo. Según las encuestas, el desempleo es el problema que más preocupa a los ciudadanos en España. La pobreza y la desigualdad son en parte consecuencia del desempleo. Pero crear empleo no es suficiente para acabar con la pobreza, ni garantiza reducir la desigualdad. Los más pobres entre los desempleados no son los primeros que conseguirán un empleo ni los que tienen mayor probabilidad de mantenerse empleados. Además, en un mercado de trabajo en el que hay muchos demandantes de empleo y poca oferta de puestos de trabajo los salarios tienden a bajar sin que el mercado por sí mismo pueda garantizar que los salarios sean suficientes para evitar la pobreza (se puede tener trabajo y seguir siendo pobre si los salarios son muy bajos). Por ello, en una situación de desempleo muy elevado la introducción de un sistema de garantía de rentas debe ser compatible con los ingresos del trabajo. Podemos diseñar la política de garantía de rentas de modo que favorezca la creación de empleo, mejorando el nivel de ingresos de los trabajadores pobres y sin aumentar los costes de las empresas. Para ello es necesario que el sistema de garantía de rentas tenga estas características:

a.    Que las transferencias de la política de rentas sean compatibles con los ingresos procedentes del trabajo remunerado. Esta característica es esencial para evitar la llamada “trampa de la pobreza” de los programas clásicos de asistencia social (los beneficiarios que encuentran un empleo corren el riesgo de perder la ayuda social). Para ello basta con que los beneficiarios puedan conservar al menos una parte significativa de su ayuda a medida que van logrando ingresos por sí mismos.

b.    Que los beneficiarios de la política de rentas tengan derecho preferente a participar en programas de formación y mejora para el empleo. Pero la participación en estos programas debe ser voluntaria para un mejor aprovechamiento de los recursos escasos.

c.    Establecer un sistema de bonificación al empleo de los trabajadores con bajos salarios. Se trata de asegurar que exista una diferencia significativa entre los ingresos que consigue un beneficiario de la ayuda que no trabaja y los que puede conseguir con un empleo remunerado, al mismo tiempo que se eleva el poder adquisitivo de los trabajadores con bajos salarios para evitar el fenómeno de los "trabajadores pobres".

d.    Hacer de la garantía de rentas la contrapartida fundamental a las medidas de flexibilización del mercado de trabajo.  Un sistema de garantía de rentas bien diseñado debe defender al trabajador de los riesgos de la flexibilidad (que favorecen esencialmente a las empresas). La garantía de rentas ofrece al trabajador mayor capacidad de negociar salario y condiciones de trabajo, lo que estimula a las empresas a crear puestos de trabajo productivos. Por otra parte permite al empresario mantener los costes contenidos ya que puede complementar el salario con la ayuda recibida de la política de rentas. La política de garantía de rentas es una pieza clave para implantar en España el concepto europeo de flexiseguridad.

3.    Utilizar la política de rentas para reconocer y poner en valor determinadas actividades de carácter no remunerado que tienen valor social. Se trata de llenar de contenido el concepto de “ciudadanía”. Hace ya tiempo que el economista británico Anthony Atkinson, uno de los impulsores más vigorosos de la idea de la renta básica por motivos de eficiencia económica, expuso el problema de la “viabilidad psicológica” y propuso como solución lo que denominó “Renta de Participación” (participation income). Desde su punto de vista, la sociedad puede estar preparada para entender y admitir que existen muchas actividades de valor social más allá del trabajo remunerado, tales como el cuidado de hijos, el trabajo voluntario en el sector público o en entidades sin fines de lucro (ONGs), o el tiempo dedicado a estudiar, y no tendría problema en reconocer que cualquiera que esté realizando este tipo de actividades reciba una ayuda económica por ello. Sin embargo, la sociedad no admitirá que reciba una renta básica aquellas personas que no desean hacer nada útil e incluso tienen comportamientos antisociales. De modo que propuso el concepto de Renta de Participación que podrían recibir todos aquellos que pudieran acreditar que realizan alguna actividad de utilidad social y respetan la legalidad. Si combinamos esta idea con la anteriormente comentada de “invertir la carga de la prueba” podríamos tener un sistema muy eficaz de llegar a pagar una RBC a todos aquellos que realizan actividades de utilidad social y respetan la legalidad (en definitiva se comportan como buenos ciudadanos), excluyendo únicamente a quienes rechazan colaborar al bien común. El sistema se podría implementar fácilmente por el procedimiento ya comentado al proponer ideas para mejorar la viabilidad institucional: que los solicitantes firmen un compromiso de ciudadanía. Este compromiso no debería incluiría la obligatoriedad de trabajar ni de intentarlo, pero sí podría incluir una serie de obligaciones como las siguientes:

a.    Declarar mensualmente cualquier tipo de ingresos del trabajo para ajustar la renta recibida en función de ello, así como rellenar mensualmente un cuestionario informativo sobre el tipo de actividades de utilidad social realizadas

b.    Compromiso de respetar la legalidad y cumplir con las obligaciones fiscales

c.    Mostrar una buena disposición para participar en las actividades de formación y de inserción que se le propongan

Al igual que en los post anteriores tan sólo hemos tratado de exponer una serie de ideas que podrían facilitar la creación de un programa eficaz y eficiente de lucha contra la pobreza y la desigualdad. Ideas expuestas a la crítica y el debate.

Rafael Pinilla