Mostrando entradas con la etiqueta prestación de desempleo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta prestación de desempleo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de julio de 2015

Paro, desigualdad y pobreza en Euskadi a principios del siglo XXI


Luis Sanzo escribe en la revista Ekonomiaz, la Revista semestral de Economía del Gobierno del País Vasco, sobre la evolución del paro, la desigualdad y la pobreza en Euskadi desde inicios del S.XXI.   



El artículo analiza el impacto del incremento del desempleo a principios del siglo XXI en la evolución de los indicadores de desigualdad y pobreza en Euskadi. Se apoya, para ello, en las estadísticas oficiales del Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco, en particular en la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales, una de las más antiguas de Europa en este ámbito de investigación. 

El trabajo analiza los factores que causan, en especial a partir de 2012, un significativo incremento de los índices de desigualdad. Considera igualmente los elementos que han contribuido, sin embargo, a mitigar el deterioro de las condiciones de vida en Euskadi, situando a esta comunidad autónoma al margen de los altos niveles de pobreza y desigualdad que caracterizan al conjunto de los países del sur de Europa.


Enlace al artículo completo

Los datos presentados en el artículo reflejan una dinámica compleja en Euskadi, resultado de procesos de signo en ocasiones contradictorios. Por una parte, resulta evidente el deterioro de las condiciones de vida asociado al aumento de las situaciones de desempleo. Este deterioro es la base principal del incremento de los problemas de pobreza y desigualdad que caracteriza a la CAE entre 2008 y 2014.



El proceso de envejecimiento de la población vasca, en un contexto en el que aumenta tanto el volumen de población en hogares de personas inactivas como los ingresos medios de la población pensionista, es un factor que tiende sin embargo a limitar la presión alcista de la pobreza. Contribuye, por otra parte, a que se mantenga durante todo el periodo de crisis la participación al alza de la población en situación de completo bienestar. 

En cambio, el avance de los ingresos de la población en hogares de personas no activas, en un contexto de deterioro de los ingresos de la población en hogares con alguna persona desempleada, se traduce en un incremento de los índices de desigualdad. De forma inesperada, y para muchos sin duda paradójica, la mejora de las condiciones de vida de la población inactiva, sobre todo pensionista, contribuye a la recuperación al alza de estos índices.

Un segundo factor relevante en la CAE es la contención que supone la existencia del sistema RGI/PCV/AES para el avance de los procesos de deterioro de las condiciones de vida. La principal consecuencia es un claro alejamiento de Euskadi de los niveles de pobreza y desigualdad existentes en el contexto español, a pesar de la negativa evolución del periodo 2008-2014. En algunos de los indicadores más claramente asociados a las condiciones de vida a largo plazo, como el indicador de disponibilidad de recursos mínimos para hacer frente a gastos extraordinarios, Euskadi sigue situándose además entre las sociedades en mejor posición en este indicador en Europa.

Los dos factores señalados no son suficientes sin embargo para prevenir todas las consecuencias del deterioro social relacionado con el incremento de las situaciones de desempleo. Euskadi participa, en este sentido, de un proceso de movilidad descendente que se relaciona ante todo con la crisis de ocupación que afecta a la sociedad vasca a partir de 2007. En la medida en que sus consecuencias potenciales quedan en buena parte oscurecidas por el efecto de los factores compensatorios señalados, la intensidad de este proceso de movilidad descendente queda en parte diluida ante los ojos de observadores poco atentos a los cambios en la estructura social.

Resulta evidente sin embargo que, de mantenerse una situación cercana a la existente en la actualidad, y mucho más aún en caso de empeorar, las presiones sobre el sistema de protección podrían incrementarse, tanto en lo relativo al sistema RGI/PCV/AES como, desde una perspectiva más general, al sistema de pensiones. De ahí la necesidad de una reflexión sobre el futuro social y económico de Euskadi y de su entorno más cercano, tanto en la dimensión española como europea.

viernes, 6 de marzo de 2015

La reforma del sistema de bonificación al empleo en Francia

Dentro de su plan plurianual contra la pobreza y por la inclusión social, el primer ministro de Francia, Manuel Valls, presentó el pasado 3 de febrero la reforma del sistema de bonificación al empleo para la población trabajadora con bajos ingresos. La reforma, cuyas ideas generales ya había adelantado en agosto del pasado año, entrará en vigor a partir del primero de enero de 2016, aunque la aprobación de la ley reguladora se adelantará a la segunda mitad de 2015, probablemente en septiembre. La reforma consiste en refundir en una nueva y única Prima de Actividad (PA) el llamado RSA Actividad y la Prima Para el Empleo (PPE), actualmente en vigor.

Manuel Valls durante la presentación de su plan contra la pobreza y por la inclusión social. 3 de marzo de 2015

La reforma trata de hacer frente a las insuficiencias de los dos dispositivos existentes, sujetos ambos a fuertes críticas en los últimos años. Pretende, por una parte, mejorar la efectividad en la reducción de la pobreza entre la población trabajadora, evitando que parte de las prestaciones, como sucede con la PPE, llegue a grupos ocupados en situación acomodada. En lo relativo al RSA Actividad, por otra, busca facilitar un método de cálculo de la prestación que resulte más sencillo para no disuadir la demanda entre sus potenciales beneficiarios. Apenas un 30% de ellos acceden en la actualidad al RSA.

En cualquier caso, el objetivo principal del sistema seguirá centrándose en incitar el acceso al empleo y, dentro de él, en aumentar las horas trabajadas. De esta forma, el sistema de protección social francés sigue apostando por prestaciones que contribuyan a aumentar el nivel de ingresos de la población trabajadora con menores salarios o ingresos por actividad autónoma. Busca, al mismo tiempo, disuadir a la población desempleada que prefiriera contentarse con las prestaciones sociales, acelerando el proceso de búsqueda activa de empleo.

Los principios básicos de la reforma

Los principios básicos de la reforma planteada por Manuel Valls son los siguientes:

1. El acceso a la nueva PA seguirá asociada al nivel de recursos. El umbral máximo para el acceso a la prestación se sitúa en 1,2 veces el salario mínimo (SMIC) para una persona sola. Teniendo en cuenta que se computa este SMIC en términos netos, descontadas las cotizaciones sociales obligatorias, dicho umbral se sitúa en 1.363,19 euros. En términos de Paridad de Poder de Compra, equivale a una cuantía de 1.098,61 euros para España.
2. El gasto principal se concentrará entre la población trabajadora que gane entre 568 euros y los 1.363,19 establecidos como límite máximo. La población que gane menos de 568 euros recibirá algún complemento pero de nivel inferior en términos relativos. Se trata con ello de no incentivar las formas más extremas del trabajo a tiempo parcial. Según el gobierno francés, el dispositivo debe tratar de incitar no sólo a trabajar sino a trabajar durante más tiempo.
3. El acceso a la PA se amplía a la población menor de 25 años aunque sobre la base de cuantías de protección algo más bajas y de la consideración de topes máximos ligados al nivel de ingresos del hogar. En la actualidad, estas personas jóvenes pueden beneficiarse de la PPE pero no del RSA.
4. Las personas trabajadoras vinculadas a familias monoparentales se beneficiarán de una prestación relativamente mayor que la correspondiente a la población en parejas.
5. Se simplificará la gestión por tres vías. En primer lugar, el cálculo de la cuantía de la prestación tendrá en cuenta las circunstancias existentes en el momento de la demanda y de las posteriores revisiones trimestrales. Una vez concedida, la prestación se mantendrá durante tres meses, con independencia de que cambie la situación de la persona.
    En segundo lugar, la prima se aplicará en lo fundamental teniendo en cuenta los ingresos de cada persona trabajadora. No obstante, se completará con otra parte que tenga en cuenta la composición y los recursos del conjunto del hogar. Los recursos máximos del hogar no podrán pasar de 2.200 euros para una pareja o una familia monoparental con un hijo y de 2.900 euros para familias compuestas por una pareja con dos hijos o hijas en las que dos de sus miembros se encuentren trabajando.
    En tercer lugar, una vez inscritos en el sistema, la actualización de la información sobre ingresos podrá realizarse por las propias personas interesadas, sin necesidad de presentarse ante las oficinas, por Internet o a través del correo normal.

En cuanto a las cuantías, el máximo de la ayuda se centrará en torno a la población trabajadora con ingresos en torno a los 800 euros, equivalentes a 667,75 euros en términos de PPC para España. Entre los ejemplos planteados por el gobierno francés para señalar el nivel de las cuantías de la futura PA, destacan los siguientes aspectos:

a) Para una persona sola que trabaja a tiempo completo por el valor del SMIC, la PA se situaría en torno a los 130 € mensuales.
b) El máximo de ayudas previsto alcanzaría los 280 euros mensuales en el caso de una persona sola con un único hijo o hija a cargo con acceso al SMIC a tiempo completo.

Llama la atención que se trata de cuantías reducidas, en general inferiores a las previstas en el sistema de estímulos al empleo existente en el País Vasco. Así, la bonificación estándar para un hogar con ingresos equivalentes al salario mínimo se sitúa en torno a los 300 euros (unos 360 euros en términos ajustado a paridades de poder de compra). Aunque la extensión del grupo protegido es más limitada que en Francia, se trata por tanto  de cuantías claramente superiores a las que se plantean en el país vecino. La proporción de acceso de población potencialmente beneficiaria al sistema resulta además superior en el País Vasco.

Según el documento presentado por el gobierno francés, la ayuda beneficiará a entre cuatro y cinco millones de personas, en torno al más del 15% de la población empleada en Francia. En la actualidad, la RSA llega a 700.000 personas, por una cuantía media de 176 euros mensuales. La PPE llega, por su parte, a 6,3 millones, aunque sobre la base de una media mensual de apenas 36 euros. Esta prestación se pagará por última vez en septiembre de 2015.

El coste previsto de la prestación es de unos 4.000 millones de euros. Se trata de un coste similar al actualmente existente, con un gasto de alrededor de 2.450 millones en la PPE y de 1.600 en el RSA. Teniendo en cuenta el coste previsto de la prestación, esto supone la aplicación de cuantías medias de ayuda bajas, situadas en torno a los 800-1.000 euros anuales de apoyo.

El modelo francés sigue así apostando por la extensión de ayudas de baja, e incluso muy baja cuantía, a un volumen relativamente amplio de población frente a modelos que protegen más favorablemente a la población con bajos salarios pero centrando el apoyo en la minoría con menores recursos.

La aplicación de un sistema similar en España

La introducción de un sistema de bonificación al empleo en el sistema español debería tener en cuenta el importante nivel de protección a los muy bajos salarios del sistema vasco, frente a las cuantías claramente insuficientes del modelo francés. Las diferencias de ingresos asociados al trabajo deben ser suficientes para que los sistemas de bonificación resulten relevantes para evitar la llamada trampa de la pobreza. En ese aspecto, los datos disponibles muestran un mayor éxito comparado del sistema vasco que del sistema hasta ahora vigente en Francia.

En este contexto, los datos avanzados no aseguran del todo que la reforma francesa vaya a superar una de las críticas de las que había sido objeto, en particular la de tratar de llegar a un colectivo demasiado amplio con unos recursos limitados que acaban traduciéndose en un efecto redistributivo muy limitado. Sin embargo, en España debería tenerse en cuenta la voluntad de actuación más amplia introducida en Francia, tratando de mejorar las condiciones de vida del conjunto de la parte más desfavorecida de la población trabajadora. En ese punto, es evidente que Francia ha ido más lejos que el sistema vasco, muy centrado en la parte más baja de las capas de trabajadores con bajos salarios.

La aproximación más realista podría pasar por combinar distintas modalidades de actuación. Por una parte, podría aplicarse una modalidad de ayuda mensual a los muy bajos salarios, en la línea del sistema establecido en el País Vasco, aunque garantizando la aplicación estructural, y no sólo temporal, del modelo de garantía. Esta aproximación podría complementarse con un sistema más extendido de créditos fiscales, de cuantía modesta, pero significativa. Se trataría de aplicar un sistema similar al EITC para el grupo amplio de población trabajadora de bajos salarios pero no tan bajos como para hacer imprescindible una aportación complementaria mensual.


Es probable que un modelo de este tipo resultara mucho más efectivo que el programa planteado en Francia, de perfil bastante continuista respecto a la realidad hoy existente. De hecho, todo parece indicar que el modelo de funcionamiento de la nueva PA será muy similar al del actual RSA. Los objetivos de cobertura de la población beneficiaria se mantienen de hecho en niveles reducidos, situándose en un 50% el nivel esperado de cobertura de la población potencialmente beneficiaria.

Luis Sanzo

martes, 27 de enero de 2015

Sobre viabilidad política de la RBC (II): La viabilidad estratégica

Sobre viabilidad política de la RBC (II): La viabilidad estratégica

(Este es el segundo post de una serie de 5 sobre viabilidad política de la RBC. Si quieres leer la serie empezando por el primer post puedes hacer clic aquí)

La viabilidad política requiere mayoría en el parlamento

Dificultades para la viabilidad estratégica


Para que una propuesta de RBC sea alcanzable es necesario, en primer lugar, que la propuesta pueda ser apoyada por una coalición de agentes políticos y sociales. Más específicamente, es necesario que sea apoyada por uno o más partidos políticos con capacidad real de lograr una mayoría parlamentaria suficiente. Esto es algo que no ha sucedido en la práctica en ningún país europeo y es difícil que suceda con propuestas de RBC puristas (renta básica no condicionada, como derecho universal e individual), que resaltan los aspectos más innovadores y lógicamente se perciben como radicales por políticos tradicionales y ciudadanos de a pie.

Con frecuencia los defensores del concepto de RBC hemos celebrado el logro del apoyo político explícito de grupos y partidos minoritarios, pero la realidad es que en la práctica se ha tratado de un apoyo muy poco útil y puede ser, de hecho, contraproducente. Los grupos minoritarios saben que no arriesgan nada haciendo promesas que no tendrán que cumplir, porque no van a encabezar ningún gobierno. En su visión más optimista podrían formar parte de una coalición, pero entonces será fácil dejar de lado el compromiso con la propuesta al negociar el pacto de gobierno. 

Lo peor es que los partidos minoritarios tienden a resaltar los aspectos más radicales y “revolucionarios” de la propuesta. Los aspectos radicales son del gusto del electorado más extremista, pero tienen dos efectos adversos muy indeseables para el progreso de la idea. Primero, porque generan el rechazo de la mayoría. Segundo, porque hacen muy difícil que los partidos políticos parlamentarios con opciones reales de gobierno se manifiesten a favor de la propuesta por temor a ser identificados como radicales. 

La RBC es una idea brillante y por ello no resulta demasiado difícil encontrar dentro de los partidos mayoritarios a personas inteligentes que entienden la idea y les gustaría apoyarla, pero pronto se dan cuenta de que al defender la idea en público pueden ser identificados con una idea que apoyan partidos políticos extremistas, lo que es muy peligroso para hacer carrera política dentro de un partido político relevante. Así, en el caso español la propuesta de la Renta Básica ya fue apoyada explícitamente en el pasado por partidos políticos como Eusko Alkartasuna, Esquerra Republicana de Cataluña, Iniciativa por Cataluña-Verds, además de por varios grupos de extrema izquierda extraparlamentaria. Algunos de estos partidos promovieron iniciativas legislativas en favor de la RB en el parlamento nacional o en parlamentos autonómicos. Ninguna de estas iniciativas tenía posibilidad alguna de prosperar porque para cualquier partido en el gobierno hubiera sido suicida votar a favor.  

Por otra parte, si un grupo político minoritario que apoya la RBC mejora sus expectativas de voto, pronto tenderá a desprenderse del compromiso con la RBC. Es bastante raro que un grupo político que apoya la RBC gane rápidamente cuota electoral, pero es justamente lo que ha pasado en España durante 2014 con el fenómeno de Podemos. Podemos incluyó en su programa al parlamento europeo, en mayo de 2014, una propuesta de RB bastante radical (o sencillamente poco meditada). A medida que sus expectativas de voto mejoraban ha visto la conveniencia de distanciarse de su antigua propuesta y sólo 6 meses después de las elecciones al parlamento europeo, en el borrador de programa económico presentado en noviembre de 2014, ya no se habla de Renta Básica sino de garantizar una Renta Mínima. Esta observación no pretende ser una crítica. Es el comportamiento que cabe esperar de una formación política con conocimientos elementales de marketing político que se comporta de forma inteligente adaptándose a las circunstancias cambiantes. Probablemente los analistas políticos de Podemos han llegado a la conclusión de que el término "Renta Básica", que se asocia inevitablemente a la propuesta incluida en el programa al parlamento europeo, resulta poco útil para sumar votos y puede en cambio generar rechazo. 

Cómo mejorar la viabilidad política estratégica de una propuesta de Renta Básica de Ciudadanía



Es evidente que no podemos garantizar una Renta Básica de Ciudadanía de un día para otro. El coste económico no es tan alto como se dijo, pero sigue siendo grande y se requiere una aproximación gradual. También es evidente que una vez que la idea de la Renta Básica se asocia a grupos políticos de extrema izquierda o a una propuesta electoralista formulada en términos imposibles sería políticamente suicida aferrarse a ella. Un partido con aspiraciones de gobierno no debería hacerlo. 

Si queremos tener alguna vez un sistema eficaz de garantía de rentas en España, que reúna las mejores virtudes de la idea de la Renta Básica de Ciudadanía, es imprescindible reformularla hacia una propuesta de garantía de rentas que pueda ser aceptada por la mayoría del arco parlamentario. Y parece evidente que el único modo de lograr esto es buscar el consenso político y el compromiso general para establecer políticas de garantía de rentas menos radicales que la RBC. Un camino transitable a la Renta Básica de Ciudadanía no puede ser demasiado corto. Pero sí podemos aspirar a que las políticas de consenso sirvan como "escalones intermedios". Es decir, políticas que tengan sentido en sí mismas, y además sirvan como pasos que nos acercan a un modelo de garantía de rentas más eficaz, con algunos de los rasgos más interesantes del concepto de renta básica. Este tipo de estrategia es la que venimos defendiendo en España, con algunos matices diferenciados, José Antonio Noguera, Luis Sanzo y yo mismo. 

¿Qué políticas de garantía de rentas podrían concitar consenso general y servir de paso intermedio hacia un sistema completo de Renta Básica de Ciudadanía? Podemos proponer al menos las siguientes: 

1. Mejorar el actual sistema de Rentas Mínimas (RM) de las Comunidades Autónomas. El sistema actual es muy escaso, tiene un alcance muy reducido y no resulta equitativo. Con la excepción del País Vasco y Navarra el alcance del sistema apenas llega a una fracción mínima de los hogares que la necesitan. La carencia de un sistema estatal de garantía de rentas es uno de los mayores defectos del sistema de protección social español. Ningún partido político sensato con aspiraciones de gobernar puede negar esta evidencia. Sin duda, la defensa de una Renta Mínima Garantizada (RMG), condicionada a la necesidad económica familiar, puede recibir mucho más apoyo político que una propuesta de RBC pura. De hecho, varios estatutos de autonomía como el de Cataluña o la Comunidad Valenciana incluyen en su articulado el derecho de los ciudadanos a la garantía de una Renta Mínima y fueron aprobados con un amplio consenso político. Por tanto, debería ser sencillo llegar a acuerdos sobre algunas de las mejoras. Dedicaremos un post específico a detallar las mejoras que son necesarias, pero podemos adelantar algunas de las más evidentes: 

- El Estado debería garantizar un mínimo igual para todos los ciudadanos de España, aunque luego las CCAA puedan mejorar el nivel de garantía con sus recursos propios

- Es necesario mejorar el alcance para que dé cobertura a una mayor proporción de la población que necesita ayuda. Para ello es necesario incrementar la dotación presupuestaria de estos programas por las CCAA, lo que en muchos casos sólo podrá ser posible con ayuda del Estado.

- Es necesario aproximar las cuantías de RM a los niveles de necesidad real de los hogares. 

- Es necesario mejorar la transparencia y la información sobre la gestión de los sistemas de Rentas Mínimas para entender mejor qué funciona bien y qué aspectos hay que mejorar.

- Es necesario reformar los programas de inserción asociados para que funcionen como un recurso de ayuda para lograr empleo al que los beneficiarios tienen derecho en vez de funcionar como una restricción que limita el acceso a la RM. 

- Es necesario mejorar los procedimientos de solicitud y acceso a las Rentas Mínimas simplificando la tramitación, acelerando el proceso de concesión y mejorando el seguimiento de los beneficiarios. 

2. Mejorar la protección económica a la infancia garantizando una prestación económica universal a todos los menores de edad, empezando por las familias sin recursos. Este tipo de prestación es algo normal en Europa, salvo en los países mediterráneos, por lo que no debería de ser difícil alcanzar un consenso político. La extensión del derecho a todos los menores puede tener un coste económico elevado, por lo que habrá que establecer un plan de implementación gradual dando prioridad a los más necesitados. Parece de sentido común empezar por aquellas familias con hijos que se encuentran en las peores condiciones económicas. Se podría implementar de forma sencilla mediante una reforma en el IRPF. 

3. Garantía de una Pensión Básica Universal a todos los mayores que superan la edad oficial de jubilación. En este caso también debería ser fácil conseguir el consenso político. El modo de hacerlo sería mejorar el sistema de Pensiones No Contributivas de la Seguridad Social transformándolo en un sistema de Pensión Universal Garantizada por el Estado. Esta pensión básica universal debería ser compatible con realizar actividades de carácter remunerado. 

4. Remodelar el sistema de bonificación fiscal al empleo para mejorar los incentivos al trabajo de los trabajadores de bajos salarios. Se trata de otro elemento para el que debería ser fácil conseguir el acuerdo de todos los grupos políticos dado el nivel de desempleo existente en España y la precariedad de muchos de los empleos existentes. Existen modelos bien contrastados, con muchos años de experiencia en EEUU y en Gran Bretaña que podrían introducirse sin gran dificultad en España. Además de complementar el sistema de garantía de rentas tendría un impacto positivo en la economía en general.  El coste se vería atenuado por el ahorro en el subsidio de desempleo y por la mejora de la recaudación asociada al crecimiento económico inducido. 

Se pueden imaginar más medidas, pero con estas 4 es más que suficiente para empezar a debatir y encontrar consensos. Sobre todo porque extender cualquiera de estas medidas a todos los beneficiarios potenciales puede tener un coste elevado y requerir varios años para completarlo. Por tanto, quizá la pregunta más relevante sería ¿Por cuál de ellas deberíamos empezar? En próximos post intentaremos argumentar nuestra favorita, aunque es algo que deberán decidir los parlamentos de las CCAA o del Estado. 

En cualquier caso se trata de 4 medidas políticas sencillas, nada radicales, que están extendidas de forma bastante amplia en países europeos o en EEUU y cualquier fuerza política parlamentaria podría apoyar. En cierto modo resulta sorprendente el subdesarrollo de estas políticas en España. Sin embargo, las cotas de pobreza y desigualdad alcanzadas en nuestro país exigen poner en práctica algunas de estas medidas. Por ello sería muy deseable ver este tipo de medidas como compromiso político en los programas electorales correspondientes a las múltiples citas electorales del año 2015. 

Rafael Pinilla

Artículos relacionados:




miércoles, 21 de enero de 2015

La Declaración de Pamplona de 2009 sobre inclusión social y pobreza en España: una propuesta a recordar en 2015



La Declaración de Pamplona de 2009 sobre inclusión social y pobreza en España: una propuesta a recordar en 2015


El 10 y 11 de diciembre de 2009, dos centenares de profesionales, voluntarios e investigadores pertenecientes a diversas universidades, ONGs y administraciones públicas de todo el Estado se reunieron en Pamplona en un Foro Propositivo. Elaboraron, debatieron y apoyaron una declaración conjunta para una Estrategia Inclusiva, con 40 propuestas concretas relacionadas con la lucha contra la pobreza y la inclusión social. Es la llamada Declaración de entidades sociales, profesionales y personal investigador por una estrategia inclusiva, durante y después de la crisis o Declaración de Pamplona. 

Dos aspectos resaltan el interés de aquella Declaración. El primero es que se trata de uno de los escasos ejemplos en los que los profesionales del sector social en España han planteado una actuación específica para abordar los problemas vinculados a la crisis, en aquel momento en plena fase emergente. El segundo es que se realizan algunas propuestas relacionadas con las cuestiones objeto de debate en este blog y es por ello que resulta muy relevante recordarlas ahora. Como se podrá ver, muchas de las propuestas que apoyamos en este blog son propuestas que ya recibieron ael apoyo consensuado de los principales expertos en pobreza y exclusión social en España hace 6 años.

Se presentan a continuación los aspectos más destacados de la Declaración de Pamplona en lo relativo a los aspectos vinculados directamente con la lucha contra la pobreza. Se recogen directamente los términos utilizados en la Declaración.

Situar en un lugar destacado de la agenda el debate de cómo enfrentar la pobreza y la exclusión social crecientes para acabar con ellas, al menos en sus expresiones más severas


Ahora que “los impagos se han multiplicado, las visitas a los bancos de alimentos son cada vez más frecuentes, las colas en los comedores sociales son cada día más largas y está creciendo la visita a la parte trasera de las grandes superficies”, ahora que las solicitudes de rentas mínimas se han disparado en toda España, y que las demandas registradas en las entidades sociales han experimentado un notable aumento en estos dos años, es ineludible que la sociedad española sitúe en un lugar destacado de la agenda el debate de cómo enfrentar la pobreza y la exclusión social crecientes.

Por desgracia, no se ha avanzado significativamente en el largo periodo de bonanza económica para resolver los problemas de crisis social estructural que venimos padeciendo: los niveles de desigualdad social se han mantenido inalterados, las carencias de nuestros sistemas de protección social no han sido resueltos y las mejoras en las condiciones de vida de los más pobres se han debido más al aumento general de los recursos que a una transformación de nuestra estructura social.
La respuesta a la crisis debería ser ... la ocasión para hacer frente con decisión a este déficit estructural de una “España social escasa”: no se trata sólo de lograr un patrón de crecimiento más equilibrado entre los sectores económicos, sino de mejorar la cohesión social, de reducir las desigualdades y de acabar con la pobreza y la exclusión social, al menos en sus expresiones más severas.

Se plantea así una línea específica de actuación priorizando la lucha contra la pobreza como estrategia social.

La pobreza debe ser considerada ilegal y la pobreza infantil, en particular, debe ser erradicada


La pobreza y la exclusión social, antes de la crisis y ahora que estamos instalados en ella, es una injusticia social que afecta a la dignidad de las personas y conculca los derechos humanos de un modo inadmisible en una sociedad que dispone de recursos y de riqueza suficiente para todos. Debería por ello ser declarada ilegal.
Deberá garantizarse especialmente la erradicación de la pobreza infantil.

Es posible actuar contra la pobreza


El impacto de la crisis económica ha puesto de manifiesto … la necesidad ineludible de consolidar una última red de seguridad que haga realidad el derecho de toda la población española a unos recursos mínimos suficientes para hacer frente a las necesidades básicas. La experiencia de algunos sistemas de rentas mínimas autonómicas en los últimos 20 años demuestra la posibilidad de consolidar adecuadamente este objetivo con un coste limitado, situado entre el 0,25 y el 0,35% del PIB.

La propuesta de una renta equivalente de 600 euros para toda la población


En materia de garantía de ingresos, la principal propuesta que se realiza en el Documento es la siguiente:

Garantizar unos ingresos adecuados para todos los ciudadanos y ciudadanas de forma que nadie se encuentre por debajo de una renta equivalente de 600 € (según la composición del hogar).

Las medidas concretas para hacer operativo el objetivo de garantía de ingresos


Se defiende conseguir el objetivo anterior “reformando y articulando el sistema de garantía de ingresos mínimos, desde el subsidio por desempleo o los complementos de mínimos de pensiones hasta las pensiones no contributivas o las rentas mínimas”.
En su versión detallada, el planteamiento se consolidaría:

·      Reformando y articulando el sistema de garantía de ingresos mínimos, desde el subsidio por desempleo o los complementos de mínimos de pensiones hasta las pensiones no contributivas;
·      Ampliando las modalidades de protección, con una atención especial a los hogares con menores de forma que pueda romperse el ciclo de reproducción de la pobreza.
·      Y participando, en coordinación con las comunidades autónomas, en la consolidación del sistema de rentas mínimas autonómicas, en especial en la dimensión financiera. La articulación de este sistema con las modalidades generales de protección de la Seguridad Social y de la protección al desempleo resulta fundamental.
·      Este conjunto de actuaciones debería desarrollarse en un contexto de superación de la actual fragmentación y dispersión del sistema de prestaciones de garantía.

El objetivo se consolidaría asimismo:

Manteniendo el esfuerzo en la mejora progresiva de las pensiones mínimas y del salario mínimo.
En coherencia con el papel atribuido a las instituciones autonómicas, el documento planteaba:
Que las Comunidades Autónomas asuman su responsabilidad como gestoras de una buena parte de las políticas sociales e incorporen una lógica inclusiva en todas ellas:
Desarrollando, en coordinación con la Administración del Estado, un sistema de rentas mínimas autonómicas que garantice, desde una perspectiva de derecho, unos ingresos suficientes para cubrir las necesidades básicas de toda la población. Este sistema deberá tener en cuenta las experiencias históricas de las distintas comunidades autónomas, particularmente en lo relativo a los aspectos siguientes:

·      La aplicación del doble derecho a una prestación de garantía y a acciones de apoyo a la inserción, desligando la gestión del sistema de prestaciones de la aplicación de las políticas de inserción, tanto en su dimensión social como laboral. Debe tenerse en cuenta, en este sentido, que tanto la población objeto de atención de ambos tipos de actuaciones como las lógicas y modalidades de aplicación de estos derechos resultan diferentes. Habría que considerar especialmente la situación de las personas que no tienen posibilidades de acceso al empleo, garantizándoles una modalidad de protección no sujeta a controles periódicos ni a exigencias asociadas a un objetivo imposible de inserción laboral, sin perjuicio de la necesidad de seguir garantizando su acceso a los programas generales de apoyo de los servicios sociales.
·      La consideración de un sistema múltiple de prestaciones que incorpore actuaciones orientadas a la cobertura de las necesidades básicas pero también a hacer frente a gastos especiales necesarios para superar la pobreza y el riesgo de exclusión.
·      La introducción de mecanismos de bonificación al empleo.

La Administración Central del Estado y las comunidades autónomas, cada una en su ámbito competencial, tienen la obligación de actuar de forma coordinada en el objetivo de consolidar este sistema de rentas mínimas autonómicas. La definición de unos niveles mínimos comunes para el conjunto del Estado, a financiar por el Estado, debe ser objeto de una iniciativa legislativa conjunta, de acuerdo con lo previsto en la Constitución, los Estatutos de Autonomía y otras normas legales de aplicación.

 

Artículos relacionados:

 La política de garantía de ingresos en España

España, líder en desigualdad y pobreza, a la cola en la lucha contra la exclusión social

Una propuesta de la Renta Básica de Ciudadanía que podemos tener en España a partir de 2015